En una época en la que es necesario recuperar lazos familiares armónicos para intentar una sociedad más conciliadora, alejada del flagelo de la violencia familiar, los casos de agresiones que periódicamente se reciben en distintos organismos del Estado es un tema que preocupa, por la incidencia que este tipo de comportamientos tiene en el resto de la comunidad. 

La violencia familiar puede darse en varios aspectos, pero en la mayoría de los casos está orientada a la violencia de género que se manifiesta contra la mujer y también contra los infantes, una cara de este mal que duele un poco más por lo indefenso que resultan sus víctimas. 

La violencia de género, también denominada violencia doméstica o tentativa de femicidio, tiene causas socioculturales y psicosociales que son interesantes determinar para intentar llegar a sus orígenes y solucionarlas para que no repercutan en el resto de las familias dando lugar a individuos más íntegros, evitando personas frustradas y resentidas a las que les resulta dificultoso integrarse a la sociedad.

Respecto a los tipos de violencia que más se están detectando está la de carácter psicológica, que comprende el 86% de las denuncias, seguida de la física (56,3%), la simbólica (20,1%), la económica y patrimonial (16,8%) y la sexual (7,5%). En el 52,9% de los casos informados al Indec, las mujeres declaran que sufren más de un tipo de violencia en forma simultánea. 

En nuestra provincia, con la creación de dos organismos claves en el tratamiento de los casos de violencia familiar; el Centro Judicial de Abordaje Integral de Niños y Niñas y Adolescentes Víctimas y el CAVIG (Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género), se ha logrado canalizar la denuncia de casos en el orden del 36%, aunque sigue siendo elevado el número de casos que no se denuncian, y a los que se debería apuntar con un abordaje más personal e investigativo de todos aquellos que se dan en el anonimato o a puertas cerradas de cada hogar.

Uno de los datos que se han determinado a través de los registros, es que la mayor cantidad de casos comprobables, alrededor de un 42%, se dan en el rango etario de mujeres entre los 18 y 28 años, y el 33%, entre las de 29 y 39 años, es decir que es un mal que avanza sobre matrimonios o parejas jóvenes que no han asimilado pautas de comportamiento acorde a la posición que ocupan en la sociedad. 

En cada uno de los municipios también hay oficinas vinculadas a tratar el tema de la violencia familiar, en las que si bien se reciben denuncias también deberían profundizar las causas para intentar erradicarla en comunidades con otros patrones de comportamiento.

Hay países que han logrado avances en materia de erradicación de la violencia familiar que deberían ser tenidos en cuenta en busca de la armonía que lleve a los individuos a una mejor calidad de vida. El empoderamiento de la mujer también puede ser otra de las claves para mitigar este fenómeno como ha sido sugerido en distintos encuentros internacionales en los que ha sido tratado el tema.