La autodenominada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) es una organización de extrema izquierda que toma el nombre de aborígenes patagónicos para reclamar tierras en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, como también en la región del sur chileno, sin aceptar ningún tipo de acuerdo porque considera ilegítimo al Estado argentino y sus leyes.

La radicalización de sus acciones lo confirma, pero siguen avanzando por la impunidad ideológica de quienes tienen el deber de reprimirlos desde hace más de una década, con argumentaciones inherentes a los derechos de los pueblos originarios, aunque se sabe que nada tienen que ver con la insurgencia los antiguos y pacíficos descendientes de los auténticos mapuches. Por el contrario, se sabe que están en la zona activistas de organizaciones clandestinas del continente, como "Sendero luminoso".

El último ataque perpetrado el 3 de este mes en Río Negro contra un campamento vial, fue reivindicado por la RAM por prestar servicio en Bariloche "a la industria turística de la clase alta, la burguesía de Bariloche, y es financiado por grandes capitalistas y con el respaldo del poder político", según el comunicado del grupo liderado por Jones Huala, condenado en Chile por ataques similares.

La sucesión de vandalismo contra propiedades privadas y estatales, incendios y hostigamiento a empresas y pobladores de la región, tuvo en estos días la reacción lógica del Gobierno rionegrino al catalogar como acto terrorista al último atentado, invocando el artículo 213 del Código Penal de la Nación. La figura alcanza a una organización ilícita en la comisión de delitos contra la población y la organización nacional, mediante el uso de armas y agentes químicos, como los utilizados en los últimos hechos incendiarios en Bariloche y El Bolsón.

Los insurgentes patagónicos admiten su beligerancia como toda organización extremista, dejando en claro en sus proclamas que han instrumentado un "plan de recuperación territorial, reconstrucción integral de nuestro mundo como camino a la liberación nacional mapuche, mediante autodefensa y sabotajes". Más clara no puede ser la intencionalidad del movimiento, sin importar vidas y bienes.

La gobernadora rionegrina Arabela Marisa Carreras ha denunciado los actos del terrorismo mapuche y se ha comunicado con el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, para que intervengan fuerzas federales contra los sediciosos. Es de esperar que no lo frene el garantismo ideológico.