
Mucho se habla de vocación y de responsabilidad, dos conceptos que deben ser inculcados a los niños
y a los jóvenes en la escuela y en la familia, con el solo objeto de construir una mejor sociedad. Hoy más que nunca hace falta promover estos valores en las jóvenes generaciones para evitar que el cuerpo social y el individuo pierdan el sentido existencial, pagando un precio que es muy elevado y que se salda a largo tiempo. La vocación con responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos. La responsabilidad es dar cumplimiento a las obligaciones y ser cuidadoso al tomar decisiones. Cuando somos responsables, estamos expresando el sentido de comunidad y de compromiso que asumimos en los demás. La responsabilidad es un valor y una práctica ética, ya que impacta en la vida familiar, académica, laboral y ciudadana. Una persona responsable y con vocación, cumple con sus tareas de manera oportuna y eficiente. Tener vocación para ciertos trabajos es una constante motivación al realizarla día a día, convirtiéndose en una pasión y único propósito en la vida, recibiendo una retribución gratificante por el ejercicio de dicha actividad. La persona responsable es aquella que actúa conscientemente siendo ella la causa directa o indirecta de un hecho ocurrido. También es el que cumple con sus obligaciones o que pone cuidado o atención en lo que hace o dice, en otro contexto, es la persona que tiene a su cargo la dirección en una actividad, una organización, una empresa. Digamos que uno desde su lugar, con esfuerzo, pasión, entusiasmo y dirección, lleva el proyecto hacia un buen desarrollo laboral y humano. La vocación es mantener la llama sagrada, si no hay vocación la
persona está vaciada de sentido, es más difícil el día a día, se pierde el rumbo, la energía, la ilusión. Un ejemplo de absoluta vocación y responsabilidad en la historia seria el sacerdote, el rabino, el pastor que muere defendiendo los símbolos y el templo, el soldado que muere solo defendiendo la trinchera,
el médico con su angustia y riesgo no pudiendo paliar una epidemia. Son las pasiones las que construyen
las carreras universitarias, las profesiones, no al revés. Y cuando se elige auténticamente, se puede asegurar que cualquier obstáculo, tanto en lo laboral como en el resto de la vida, será superado con mayor facilidad y en todas sus dimensiones, esa persona va a tener un desarrollo feliz de su vida. El sentido lo tenemos que dar nosotros y tener una actitud vacacional y responsable frente a la vida. Vocación con responsabilidad en acción es virtud, es excelencia, es una mejor sociedad.
Por Roberto Olivera Vega
Periodista
