Los bancos y cajeros automáticos rusos amanecieron ayer con largas filas de clientes que buscan retirar todo el efectivo que puedan ante el advenimiento de sanciones económicas que los países de Europa y Estados Unidos impusieron a Rusia por la invasión a Ucrania.
Estas sanciones incluyen la exclusión de un grupo de entidades financieras rusas del sistema SWIFT, que permite las transferencias internacionales de dinero. Algunos expertos esperan una fuerte caída del rublo, la moneda rusa, y un aumento de la inflación.
Los ahorristas buscan llevarse todo el efectivo posible por temor a faltantes de dinero. Las primeras horas de ayer mostraron colas extensas en bancos y cajeros automáticos de shoppings y en la vía pública, según distintos videos que fueron publicados en redes sociales. Según algunas referencias, situaciones de ese tipo se vieron tanto en las ciudades más importantes de la Federación Rusa como también en urbes más pequeñas alejadas geográficamente de Moscú.
La preocupación de los rusos es que las sanciones no les permitan, por ejemplo, usar sus tarjetas de crédito normalmente, por lo que sólo les quedaría la opción de utilizar dinero en efectivo. Según informó ayer el diario inglés Financial Times, en las últimas horas el Banco Central ruso buscó calmar a los mercados y a los depositantes comprometiéndose a suministrar continuamente a los bancos liquidez en rublos, sin límite en la cantidad que los bancos quisieran pedir prestado.
"El sistema bancario ruso es estable, tiene suficientes reservas de capital y liquidez para funcionar sin cortes en ninguna situación. Todos los fondos de los clientes están seguros y disponibles en cualquier momento", dijo el banco en un comunicado. Incluso mencionó que el sistema bancario local cuenta con un sistema de transferencia y "mensajería" de pagos que, afirmaron, seguirá en funcionamiento aún si los bancos quedaran fuera del SWIFT.
Un experto en el sistema bancario argentino y exfuncionario del Banco Central consideró, ante la consulta de medios porteños, que una sanción que incluya al sistema SWIFT "es una medida que interpreto como muy fuerte". "Significa que Rusia queda aislada en términos de movimientos bancarios. Sólo les quedaría hacer triangulaciones o algún esquema complejo: es obvio que a la gente le va a dar temor", analizó ayer.
"Rusia no es un país aislado del mundo, es una economía integrada financieramente. Al no tener los flujos SWIFT no podés hacerte de stocks y vas a tener un problema hacia adelante con los flujos, y eso puede generar corridas bancarias", analizó.
Haciendo un paralelismo y salvando las distancias, ejemplificó: "Es como si al Banco Central argentino le bloquearan los activos en la Reserva Federal de los Estados Unidos".
El corralito y los cepos a ucranianos
En medio de la invasión de Rusia a Ucrania y con decenas de muertos en los bombardeos, el Banco Central ucraniano impuso un "corralito" en tanto que limitó la cantidad de grivnas que se puede sacar de los cajeros automáticos y suspendió la retirada de divisas.
La decisión llegó junto con la imposición de la ley marcial y el toque de queda en Kiev, mientras que el conflicto Rusia-Ucrania hace caer los activos en los mercados.
Una gran cantidad de personas hacían fila para intentar conseguir dinero, agua y alimentos en Kiev y otras ciudades tras los ataque de Rusia por tierra, mar y aire, el mayor asalto de un Estado a otro en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
En esa línea, el presidente del Banco Central ucraniano, Kyrylo Shevchenko, anunció que la autoridad monetaria había limitado las extracciones diarias en la moneda local a 100.000 grivnas (3.356,67 dólares) y suspendió la recarga de las billeteras electrónicas.
Sin embargo, Shevchenko aclaró que otras transacciones no monetarias "no estaban limitadas" y que los bancos podían obtener "préstamos de refinanciación de hasta un año sin límite de importe".
Dormir es complicado para la gente de Kiev
¿Cómo vas a dormir esta noche? Esta es la pregunta recurrente que se hacen los vecinos de Kiev desde que comenzó el jueves la invasión rusa a Ucrania.
"Hemos decidido que íbamos a dormir por turnos pero no hay manera. Estamos esperando con la ropa puesta y escuchando las alarmas para escondernos en el interior del metro, que está a unos dos minutos a pie de nuestra casa", confiesa Anastasia.
Esta residente en Kiev de 32 años estuvo en casa de unos amigos. No se sentía segura tras oír de forma constante explosiones en los alrededores de la ciudad, con la amenaza cada vez más cercana de los soldados.
El Gobierno ucraniano ha pedido a la ciudadanía informar sobre cualquier movimiento de equipamiento bélico del enemigo y preparar cócteles Molotov para "neutralizar al ocupante".
María, una doctora de 50 años, ha decidido no abandonar de momento la capital ucraniana y cree que podría irse dentro de unos días. Confiesa que no tiene mucho miedo y prefiere ser útil en el caso de que surja una emergencia. Según explica, su barrio está relativamente tranquilo. "Lo único que me preocupa es el olor a quemado que se siente en el aire" debido a los ataques de la artillería rusa.
Para el momento en que se produjera el ataque directo contra la ciudad -confiesa María- su plan era acudir al recinto de la guardería donde hace años solía llevar a su hija cuando era pequeña y que en la actualidad se ha convertido en un refugio antibombas al que acuden muchos vecinos.
Hay muchos médicos en Kiev y en el resto de Ucrania que están en los hospitales preparados para ayudar a la gente en cualquier situación. Tatiana, una enfermera del hospital dermatológico, pasó la última noche en su puesto de trabajo.
"Se han cancelado todas las operaciones planificadas y que no eran urgentes, y se ha mandado a la gente a sus casas. Sólo esperamos a los heridos" en el caso que los haya, explica la enfermera.
El Gobierno ha hecho un llamamiento a la población civil para que tenga precaución y evite salir de sus hogares sin necesidad. La noche pasada, ante la inminente ofensiva rusa contra la ciudad, coinciden todos, fue la más larga y oscura en la historia moderna de Ucrania y no sólo para la gente de la capital.
Por las mañanas, las sirenas suenan en diferentes partes de Kiev mientras sus habitantes esperan noticias sobre el avance de las tropas rusas. Con la penetración de los militares rusos en la capital, las próximas noches tampoco se aventuran muy tranquilizadoras para los vecinos de Kiev.
