
El 22 de agosto de 1947, el gobierno de la provincia y con fondos nacionales entregaba las primeras viviendas posterremoto del 15 de enero de 1944. El gobernador de la provincia, Ruperto Godoy, y numerosa comitiva, entre funcionarios y otras autoridades, empezaba a dar respuesta a la necesidad de vivienda que San Juan necesitaba. Esto debido a que ese gran sismo dejó un 80% de edificaciones en el piso. Esas casas que el gobierno entregaba a sus nuevos dueños incluía terreno y se adquirían por medio de un préstamo bancario. En principio, las construcciones no cumplían con las normas que supuestamente debían tener y exigía el Consejo de Reconstrucción de San Juan. Este organismo fue creado para garantizar las disposiciones del nuevo código de edificación en la provincia, totalmente antisísmico o sismorresistente. La construcción de las casas eran sólo de ladrillos, sin vigas ni columnas de cemento y hierro, convirtiéndolas en frágiles e inseguras.
Estas viviendas eran muy precarias, con techos de palos y cañas, de dos o tres dormitorios, una cocina de pequeñas dimensiones, casi elemental. El baño, con sólo inodoro y lavamanos, con pozo negro a construir por el propietario. Lo curioso era que la cocina tenía una especie de "fogón", de tres troneras u hornallas, diseñados para cocinar con carbón. Este "sistema" era propicio para que los roedores tuvieran sus cuevas perfectas, hasta que el nuevo propietario colocaba una cocina a kerosene.
Este apresuramiento por construir casas de mala calidad por parte del gobierno, y poca consideración para con la población, se debía a la urgencia que el sanjuanino tenía por poseer una casa habitable después de producido el terremoto. Por tal motivo, las autoridades de ese entonces no se fijaron en la calidad, ni en la seguridad al momento de brindarle un techo digno al pueblo devastado por el movimiento telúrico.
En esos tiempos existía el Consejo de Reconstrucción de San Juan, organismo creado por el Ejecutivo Nacional, quien debía garantizar la calidad y seguridad de las nuevas formas edilicias del nuevo San Juan en materia de edificación, en lo privado y lo estatal. Pero esas exigencias, en muchos casos no se cumplieron. El tiempo hizo que, a Dios gracias, estas viviendas no sufrieran las consecuencias de otro sismo, ya que la intensidad del de 1944 no se volvió a repetir, y que no se repitan nunca más.
Por Leopoldo Mazuelos Corts
DNI 5.543.908
