
Por fin entendieron los organizadores chinos que sus niños podrían ver los partidos y de esa manera poblar en parte las vacías tribunas. Ayer, por primera vez, en una de las tribunas altas del costado estuvieron los niños del primario de dos escuelas cercanas. Sin guardapolvo pero todos con camisa blanca y una corbata roja para vestir en la ocasión. Y los chicos se hicieron sentir con sus gritos.
