Los sábados, y durante dos horas, son los protagonistas de una experiencia sensorial completa de la que ninguno quiere privarse. Prefieren cambiar los juegos en la computadora o celular por una actividad en la que trabajan todos sus sentidos. Son los niños que realizan un curso de cocina para comenzar a incursionar en el arte de la gastronomía. Tienen entre 8 y 14 años y eligieron hacer esta actividad por hobbie o pensando en convertirse en chefs famosos cuando sean grandes. Se trata de Ada Sisterna, Aarón De la Torre y Federica Balmaceda que asisten a clases en el IGA (Instituto Gastronómico de las Américas. Dijeron que hoy celebrarán su día, cocinando su receta preferida para compartir con la familia.
Ada, con apenas 8 años, se impuso un gran desafío: hacer una torta para celebrar su cumpleaños el próximo martes. Ya sabe cocinar varias recetas dulces, pero nunca preparó un plato semejante. ‘Mi especialidad son las pizzas y los calzones porque aprendí bien a preparar las masas. Al principio me costó un poco, pero ya sé hacerlas. Ahora quiero ver si me sale una torta, creo que sí voy a poder hacerla porque el secreto es seguir la receta al pie de la letra. Voy a intentarlo para poder celebrar mi cumple cocinando algo rico’, dijo la nena.
Si bien sus preferidos son los pastas, Ada dijo que sabe preparar diferentes recetas dulces y saladas. Y que gracias a esto puede ayudar a su mamá a cocinar, especialmente los fines de semana.
Por su parte Aarón dijo que si le dan a elegir entre la play y una cacerola, prefiere esta última. Es que ‘ama’ cocinar, sobre todo para recibir a sus amigos. ‘Ahora que podemos juntarnos con mis amigos tengo la posibilidad de cocinar para ellos. Les preparo pizzas caseras de diferentes variedades que les encantan. Por eso siempre quieren que las juntadas sean en mi casa’, sostuvo.
Aarón dijo que desde muy chiquito le gustó cocinar. Pero que fue a partir de que ingresó en el IGA que comenzó a tomarse esta actividad más en serio. Es que quiere seguir la carrera para convertirse en un cocinero profesional como Germán Martitegui, Donato o Damián Betular, los chefs conductores del programa televisivo Masterchef. También dijo que le gustaría participar en este tipo de programas o concursos donde hay que demostrar los dones para cocinar.
En tanto que el sueño de Federica Balmaceda es tener una cocina como la que hay en el instituto: gigante y con todos los utensilios para trabajar cómodamente. También quiere dedicarse profesionalmente a la cocina y tener su propia empresa. Y ya comenzó a dar los primeros pasos. ‘Los cupcakes’ me salen perfectos y ricos porque durante la cuarentena me pasé practicando y perfeccionando la receta. Así que cuando volvieron las clases presenciales empecé a prepararlos para venderlos en el colegio. Los vendo todos y ahorro la plata de la venta’, dijo orgullosa.

También contó que se transformó en la pastelera de la casa. Y que cada vez que sus familiares vienen de visita ella se encarga de preparar diferentes recetas dulces para compartir en la merienda.
Tanto Ada como Aarón y Federica coincidieron que destacan el compañerismo y el respeto que hay entre todos los chicos que asisten a los cursos de cocina en el IGA. Dijeron que nadie se burla si a alguno no le salió la receta o lo que preparó resultó ‘incomible. Agregaron que a lo mejor algunos platos son más difíciles de preparar que otros, pero que con paciencia y práctica se aprende.
Los beneficios de cocinar
El IGA ofrece para los niños el curso de ‘Cocineritos’ cuya propuesta consiste en la capacitación integral en Cocina, Panadería y Pastelería, Seguridad e Higiene alimenticia y nutrición. Está destinado para niños de entre 8 y 15 años, atendiendo sus necesidades recreativas y sociales, lo que les permite interactuar con sus pares y aprender a cocinar con diferentes materias primas.
Este curso se dicta los sábados por la mañana y se divide en tres niveles, según la edad de los estudiantes.
Lourdes Peñaloza es una de las profesoras a cargo de las clases. Dijo que le sorprende ver el entusiasmo de los chicos y su creatividad a la hora de ponerle un sello profesional a cada receta. También destacó la importancia de que los chicos aprendan a cocinar:
-Los niños de diferentes edades pueden aprender a cocinar, teniendo en cuenta su capacidad física y mental para hacer y comprender las tareas. De esta manera, hasta un niño de cuatro años puede batir aderezos, emplatar ensaladas, etc. A medida que va creciendo, puede realizar tareas más complejas hasta lograr hacer solo todo el proceso de preparación y cocción de un plato.
-Aprender a cocinar les ayuda también a desarrollar distintas habilidades cómo hacer cálculos matemáticos básicos (para medir ingredientes) hasta observar un proyecto de principio a fin.
-Les enseña paciencia, porque cocinar tiene su propia línea de tiempo y no se puede apresurar. Y también les enseña el valor del dinero, ya que cocinar en casa es más barato que comer afuera.
-Los niños que cocinan se convierten en adultos que cocinan y comen más sano que aquellos que no cocinan. Y adquieren buenos hábitos de limpieza e higiene alimentaria.
-Aprender gastronomía también los prepara para que cuando sean adultos puedan asumir el rol de cocinar para la familia en caso de ser necesario, sin que esta tarea se transforme en una frustración.
Ada Sisterna

Edad:8 años.
Receta preferida:le gusta preparar todo tipo de pastas para compartir con su familia durante el almuerzo de los domingos.
Aarón De la Torre

Edad:14 años.
Receta preferida: le gusta preparar pizzas por la diversidad de sabores que puede combinar. Las prepara para su familia y amigos.
Federica Balmaceda

Edad: 14 años.
Receta preferida:le gusta preparar diferentes productos de pastelería, especialmente para invitarles a sus familiares cuando la visitan.
