La pandemia ha dado lugar a pormenorizadas investigaciones científicas pero hay prácticas personales saludables que se han dejado de lado por las restricciones impuestas por la crisis sanitaria, pero que son fundamentales para evitar las probabilidades de contraer Covid-19, o por lo menos que la enfermedad no llegue a ser mortal. Ese aporte individual es la actividad física para evitar el sedentarismo; no cuesta nada, y solo se necesitan algunos minutos diarios.
Claro que un reciente estudio médico británico sobre la importancia vital del ejercicio físico frente al coronavirus es paradójico ya que la población, en general, empezó a hacer menos actividad física por las constantes restricciones que limitan la movilidad, los horarios apropiados, el confinamiento domiciliario, el aislamiento social y el teletrabajo para prevenir la propagación del virus. Tampoco ayudan los gimnasios cerrados o limitados con poca presencia, igual que los clubes y espacios abiertos inactivos.
Los 50.000 pacientes analizados en un estudio publicado esta semana por el British Journal of Sports Medicine concluye que las personas físicamente inactivas durante al menos dos años antes de la pandemia, tenían mayor riesgo en comparación de los pacientes que mantenían una actividad física regular. Es más, en la clasificación de riesgo, sóolo la edad avanzada y el historial de trasplante de órganos, superan a la inactividad física, según los investigadores.
Todo eso supera a los demás riesgos que se venían señalando, como el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer, en ese orden, de manera que en todos los resultados del trabajo la inactividad física fue la más preocupante al comparar la evolución de 48.440 adultos infectados con Covid-19 entre enero y octubre de 2020 en Estados Unidos.
El tema está relacionado con la política de prevención de la enfermedad. Los especialistas recomiendan a las autoridades imponer restricciones más severas, pero por menor tiempo, a fin de que la vida regular mejore la salud psicológica y la autoestima afectadas por el mayor tiempo sentados frente a una pantalla, o ser presa de la rutina del ocio.
Pero por sobre las disposiciones de aislamiento y circulación está la voluntad personal de no abandonar el hábito del ejercicio y practicarlo en el hogar con pequeños levantamientos de peso, caminar dentro de la casa, realizar bailes, hacer yoga y entrenamientos frente al espejo. Y el barbijo, el distanciamiento social y la higiene todavía son más efectivos que las vacunas.
