El malasio Mahathir Mohamed, se convirtió en estos días, con 92 años de edad, en el líder con más edad del mundo. Esto, tras regresar a la vida pública y derrotar en las urnas a su antiguo ahijado político y jefe de Gobierno saliente, Najib Razak. Con su triunfo electoral, el veterano líder ha desalojado del poder en Malasia a la coalición que lo ejercía desde la independencia, Barisan Nasional o Frente Nacional, de la que formó parte.

El antiguo dirigente de Barisan Nasional y actual líder de la plataforma opositora Patakan Harapan o Pacto por la Esperanza volverá a la jefatura del Gobierno después de haberla ocupado ya de 1981 a 2003 y ser quien más tiempo ha asumido el cargo en el país.
Mahathir se retiró de la política tras dejar el Ejecutivo. Pero regresó en 2015 al desatarse el escándalo de corrupción que acorraló a Najib ese año, cuando se conoció que su antiguo pupilo había desviado cientos de millones de dólares de fondos estatales.
El objetivo confeso de Mahathir fue desde entonces que "el pueblo malasio recuperara la dignidad”. Un discurso que refrendó al afirmar que su propósito no es otro que "restablecer el imperio de la ley”.
Tras el anuncio de los resultados finales, Najib admitió su derrota. Dijo que, acepta "el veredicto del pueblo” y se comprometió a "respetar la democracia”.
El nombramiento de Mahatir como nuevo primer ministro queda, no obstante, en manos del rey Mohamed V, que ocupa en la actualidad el trono, en el que se turnan de forman rotatoria los titulares de los nueve sultanatos tradicionales de Malasia.
Los analistas locales no esperan que, aparte de tratar de limpiar la administración de prácticas corruptas, Mahatir, de acreditado pragmatismo, introduzca grandes cambios en el rumbo de uno de los países con mayor crecimiento económico del Sudeste asiático. Su principal reto será preservar lo que localmente se conoce como "el pacto social”, en alusión a la convención no escrita que permite la integración de las minorías china e india a cambio de que esas comunidades no amenacen el predominio de la mayoría malaya.
Aparte del apoyo que le han prestado importantes segmentos de la mayoría autóctona, Mahathir ha ganado electoralmente gracias al apoyo de la práctica totalidad de las minorías de origen foráneo, lo que amenaza con dibujar un mapa político dividido por líneas étnicas. En un país que es un mosaico de credos, razas y culturas, a ese peligro se suma el incremento del radicalismo religioso; pese a que la mayoría práctica un islam moderado entre los malasios ha crecido el extremismo musulmán, como refleja el buen resultado del PAS. Mahathir había precisado durante la campaña electoral que, debido a su avanzada edad – en julio cumplirá 93 años -, de vencer en las urnas, su intención era ocupar el poder por poco tiempo y traspasarlo a continuación a otro dirigente del bloque opositor. El sucesor que ha elegido es Anuar Ibrahim, que como Najib fue tutelado por Mahathir en los inicios de su trayectoria y otro antiguo miembro de Barisan Nasional que se ha pasado a la oposición. Para ello es necesario que Anuar salga del presidio en el que en la actualidad cumple condena por "sodomía”, de acuerdo con una acusación que según observadores de la Unión Europea (UE) promovió "por razones políticas” la hasta hoy omnímoda coalición gobernante.
Por Alberto Masegosa Agencia EFE
