
María Julia Alsogaray, la dirigente de la UCEDE que formó parte del gobierno menemista y pagó con prisión los delitos de corrupción por los que afrontó varios juicios en los últimos 13 años, falleció la noche del sábado en Buenos Aires a los 74 años y será sepultada hoy.
Alsogaray afrontó este año complicaciones en su salud por un cáncer de páncreas que la obligaron a reiteradas internaciones, una de ellas por una hemorragia digestiva, lo que generó altibajos y un deterioro que se agudizó en las últimas horas. Ante ese cuadro, la exfuncionaria estuvo acompañada en estas semanas por sus hijos Francisco y Álvaro Erize, fruto del matrimonio que mantuvo durante décadas con el conservacionista y exdirector de Parques Nacionales, Francisco Erize.
Alsogaray había nacido el 8 de octubre de 1942 en el seno de una de las acaudaladas familias patricias de Buenos Aires y de gran influencia en el mundo político y empresarial. Su madre, Edith Gay, era una profesora de literatura que solía escribir para revistas porteñas y su padre, el exministro de Economía Álvaro Alsogaray, fue también fundador del partido Unión de Centro Democrático, usina de las ideas liberales que en la década de 1990 abrazó el gobierno del peronista Carlos Menem.
La joven que solía moverse en auto con chofer, siguió los pasos de su padre y se recibió de ingeniera industrial en la UBA tras lo cual ingresó al mundo de la política y se convirtió en diputada nacional en 1985. Cuatro años más tarde, con el ascenso de Menem a la presidencia fue designada secretaria de Medio Ambiente, donde se desempeñó durante ocho años, tras lo cual fue interventora en las empresas estatales con destino a privatizar: Entel y Somisa, la compañía telefónica y siderúrgica, por las cuales años después debió dar respuestas ante la justicia.
Durante su gestión al mando de Medio Ambiente atrajo la atención de la opinión pública al prometer una "limpieza" del Riachuelo en "mil días" y asegurar que después "se tiraría a nadar" en el agua libre de contaminación. Jamás cumplió la promesa y le varios problemas con la justicia por el manejo de los fondos destinados a ese fin. Desde 1996 hasta 2000, el Comité del Riachuelo manejó más de 35 millones de dólares, de los cuales casi 22 fueron a parar el rubro "servicios técnicos y profesionales", es decir consultoras cercanas a Alsogaray que hicieron estudios de la contaminación. Alsogaray también será recordada por la tapa de la revista Noticias en la que insinuaba estar vestida sólo con un tapado de piel que luego se supo, se lo había prestado la actriz Graciela Borges, o por declaraciones que la mostraban alejada de la realidad social en las que revelaba que había viajado una sola vez en colectivo.
Alsogaray se realizó varios estudios médicos en los últimos días, algunos a pedido del Tribunal Oral 6 que analizaba un pedido de su defensa para suspender un juicio en su contra por un presunto pago irregular a la empresa Meller que elaboraba las guías telefónicas en papel durante la intervención a Entel.
La exfuncionaria cosechó en la última década cuatro condenas en su contra por delitos que implican corrupción y pasó casi dos años detenida en un destacamento policial de Palermo por una sentencia a tres años y medio de prisión por enriquecimiento ilícito. Desde finales de 2016 gozaba de libertad condicional pero seguía sujeta a varios procesos judiciales en su contra.
"Ícono de corrupción"
Laura Alonso, directora de la Oficina Anticorrupción, fue la única representante del gobierno que se refirió a la muerte de María Julia Alsogaray a quien identificó como "ícono de la corrupción de los 90 e indicador del fracaso de la Justicia penal que la tuvo 20 años bajo proceso".
La impulsora de la ola de privatización
María Julia Alsogaray fue una gran impulsora de la ola de privatizaciones del gobierno de Carlos Menem, en el que fue interventora de la antigua Entel y secretaria de Medio Ambiente, hasta que se enfrentó a múltiples causas penales por corrupción.
Comenzó a militar en política en 1973 y en el año 1977 fue nombrada agregada comercial en la embajada argentina en Uruguay. En 1985 asumió como diputada por la Ucedé pero los cargos más altos los alcanzó durante la presidencia de Menem (1989-1999), cuando su partido se alió a ese gobierno peronista con Alvaro Alsogaray como asesor presidencial. En ese contexto, María Julia, como se la llamaba en los círculos políticos, inició su paso por la función pública como interventora de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), con la tarea de prepararla para la privatización que le seguiría. Ocupó la misma función en la etapa final de la privatización de Somisa (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina) la empresa siderúrgica estatal. Desde ese lugar pasaría a ocupar la secretaría de Medio Ambiente, donde se hizo conocida por la promesa (finalmente incumplida) de que en 1.000 días limpiaría el Riachuelo, gestión que fue el origen de parte de las causas judiciales que la llevarían a estar en prisión y a seguir recorriendo los Tribunales hasta su fallecimiento. Su gestión en Medio Ambiente estuvo signada por catástrofes ambientales, como fueron los incendios en la Patagonia en los veranos de 1995-96 y 1998-99. Se quemaron casi 200 mil hectáreas de bosques, en lo que se convirtió en una verdadera tragedia ecológica. En varios casos los siniestros la encontraron lejos del lugar de los hechos y su desempeño le valió la fuerte crítica de la opinión pública.
