Los clásicos no suelen ser partidos bien jugados, la tensión por no perder y las ansias por ganar deslucen, a veces, el trámite del encuentro.
Por eso en los enfrentamientos de este calibre toma fuerza una máxima futbolera: los clásicos se ganan. Y en Puyuta, esta tarde, de un lado y otro intentaron llevarse los tres puntos, pero finalmente repartieron entre Desamparados y San Martín.
Casi que fue un tiempo para cada uno. Los Víboras arrancaron con todo y a los 2 minutos ya ganaban el partido con un cabezazo que conectó Gustavo Pereyra. El jugador pasó de la alegría a la tristeza, en virtud que tuvo que salir lesionado para darle lugar al histórico Silvio Prieto.
Ese PT pareció ser todo del local, que manejó los tiempos y los ánimos para irse al descanso arriba en el marcador, para la alegría de su gente que se volcó en un buen número en el reducto del barrio Patricias Sanjuaninas.
Pero la segunda etapa fue otra cosa. El Verdinegro se posicionó más arriba en el campo de juego y fue con más enjundia. Fue el pibe que de vez en cuando juega en el plantel de la B Nacional quien puso la igualdad. Leandro Regalado anotó el 1-1 a los 29 minutos.
Hasta el final del encuentro, los dos tuvieron sus chances, pero llegó un momento donde primó no perder antes que caer en el clásico.
