Hasta hace unas semanas jugaban a la pelota mañana, tarde y noche en el Barrio Ruta 20, en Caucete, donde viven. Ahora no pueden hacerlo en ningún momento por miedo a ser víctimas de un siniestro vial. Es por eso que emprendieron una campaña inédita de prevención: hicieron carteles y los salieron a pegar en los árboles para que los vehículos bajen la velocidad. Son Mariano y Lucas Gómez, e Istan y Ciro Cabrera, que dibujaron señales viales y las pegaron en los árboles de la cuadra para llamar la atención de los conductores y generar conciencia. Fue luego de que por la obra de cloacas sobre Avenida de los Ríos, se desviara el tránsito por la calle José Hernández donde se encuentran sus casas.

No sólo los une la amistad y la pasión por el fútbol, sino también el compromiso y la responsabilidad de cuidarse y cuidar a los demás. Es por eso que estos niños, de 6, 8 y 10 años, asumieron el papel de agentes de seguridad vial. "Perdimos muchas pelotas porque cuando se salen a la calle los autos les pasan por encima. Y nos da mucha bronca porque nadie frena aunque les hagamos señas. Y las pelotas están muy caras, por eso también quisimos hacer algo para que los autos pasen más despacio por esta calle", dijo Mariano Gómez.
Lo primero que hicieron los chicos fue colocarse a la orilla de la calle y, cada vez que pasaba un auto, hacerle señas con las manos (subiendo y bajando las dos al mismo tiempo y con lentitud) para indicarle al chofer que bajara la velocidad. Lamentablemente, pocos hicieron caso a este pedido. "Casi nadie bajó la velocidad y por poco nos atropellaban así que buscamos hacer otra cosa para que anduvieran más despacio. Y se nos ocurrió hacer los carteles", dijo Istan Cabrera.
Y, en este plan, fue fundamental la participación de Ciro, su hermano. Es que el año pasado le enseñaron en la escuela sobre las señales viales de prevención. Así, él aconsejó hacer un cartel que dijera "Despacio, niños jugando" y otro de "Baje la velocidad". Y a estos les sumaron un par más para captar la atención de los conductores. "En un cartel sólo dibujamos una flecha grande y a ese lo pegamos primero. En el árbol que seguía pegamos otro que decía respete los carteles, y después pusimos los demás", dijo Ciro Cabrera.
Además de recobrar un poco la seguridad para jugar al fútbol sin riesgo a protagonizar un siniestro vial y de evitar seguir perdiendo pelotas, esta campaña de prevención que encararon los chicos también se basó en el amor y respeto por los animales, sobre todo por "Chocolate", un viejo perro callejero que se convirtió en la mascota de todos los vecinos de la cuadra. "El Chocolate ya está viejito y camina muy despacio. Nos da miedo que lo atropelle un auto cuando cruza la calle, por eso también pusimos los carteles. Espero que ahora los autos pasen más despacio", dijo Lucas Gómez.

El entusiasmo de los chicos cuenta con un enemigo: el clima. Los primeros carteles que pegaron en los árboles los voló el viento o los destruyó la lluvia. De todos modos, no bajaron los brazos y dibujaron una segunda tanda. "Vamos a seguir dibujando y poniendo los carteles cuando se rompan. Estamos viendo con qué materiales hacerlos para que sean más resistentes y duren más tiempo. Algo se nos va a ocurrir", sostuvo Mariano Gómez.
