Bonnie Jacobson, una mujer estadounidense de 34 años, era moza en el restaurante Red Hot Tavern de Brooklyn, Nueva York. Como en aquel país los trabajadores gastronómicos ya pueden ser vacunados contra el coronavirus, ella tuvo la opción de inmunizarse.

Sin embargo, por miedo a que la dosis le genere problemas en la fertilidad, decidió no hacerlo. Ante esto, el local decidió echarla.

“Hemos implementado esta política (de tener empleadores vacunados) para mantener un ambiente de trabajo seguro“, justificó el restaurante. “En este momento se da por terminado su empleo. Estamos tristes de que se vaya”.

A su vez, Billy Durney, el dueño del local, dijo en un comunicado: “Pensamos que esta era la oportunidad perfecta para poner en marcha un plan para mantener seguros a nuestro equipo y a los clientes. Nadie se ha enfrentado a estos desafíos antes y tomamos una decisión que pensamos que sería la mejor”.

Por su parte, Jacobson explicó que, a pesar de no estar en contra de la vacuna, tiene un motivo para no inocularse: “Mi esposo y yo acabamos de casarnos y estábamos planeando comenzar a intentar tener hijos en agosto. Ya se pospuso así que odiaría que pasara algo, me pusieran la vacuna y tengamos que esperar unos años más".