La noble tarea de hombres y mujeres en los parrales para brindar productos vitivinícolas de la mejor calidad. Vaya un brindis especial para ellos.

 

Desde 1991, se festeja el Día del Trabajador Vitivinícola con el objetivo de rendir homenaje a todas las personas que trabajan en la realización del vino en el país en general y en nuestra provincia en particular, donde la tradición marca un legado de sapiencia y amor por el trabajo. La jornada fue establecida en San Rafael, Mendoza, cuando se firmó el acta acuerdo para instaurar de manera formal el reconocimiento a los que participan en la labor vitivinícola y decretar como día de asueto el 1 de febrero para todos aquellos que se dedican a realizar este noble producto y elevarlo a los niveles de calidad hasta estar entre los mejores vinos del mundo. De este modo, el decreto instaura esta fecha como jornada no laborable para todo el personal comprendido en dicho convenio, confiriendo la obligación a la parte empresaria de abonar el correspondiente salario a los mismos, aun cuando coincidiera con feriados nacionales, domingos o vacaciones.

Quienes trabajan en esta actividad tienen la sabiduría de conocer bien cada detalle de la vida de una vid, del clima propicio y de la calidad de la tierra, los secretos de la poda y el amor por esos parrales que darán sus frutos para hacer del vino una identidad de esta región. Es por eso que vaya un saludo para todos los trabajadores vitivinícolas del país, en especial para quienes se desempeñan en San Juan.