El experimentado demócrata Joe Biden asumió el miércoles último como 46º presidente de los Estados Unidos en una de las transiciones políticas más traumáticas en la historia de ese país por una serie de hechos atípicos, como la posición de Donald Trump al no reconocer su derrota, evitar entregar la sucesión el mando y un estado de crispación reflejado en el asalto violento al Capitolio de seguidores del republicano, además del azote de las crisis sanitaria, económica y social que ponen en jaque a la nueva Administración norteamericana.
Biden tiene un frente interno muy complicado por la herencia recibida que él llamó "guerra incivil" en referencia a republicanos y demócratas con diferencias que incentivan la división social por encima de los objetivos comunes de todos los estadounidenses como la seguridad, libertad, dignidad, respeto, honor y la verdad. También condenó en su primer mensaje al ascenso de lo que llamó el "supremacismo blanco" y dijo que afrontará al coronavirus que deja igual cantidad de muertos de los que tuvo EEUU en la II Guerra Mundial.
Para el giro político que pretende Biden pone la responsabilidad en un gabinete con una experiencia mínima de 10 años en la era Obama, destacándose la presencia de 11 mujeres, 5 afroamericanos, 3 latinos, 1 asiática-americana y 1 nativa americana. En general el equipo revela una vuelta al multilateralismo en comercio y política exterior con un enfoque sobre la inmigración opuesto a la política de Trump. Y se incorpora John Kerry como funcionario dedicado exclusivamente a la lucha contra el cambio climático.
El frente externo tendrá un enfoque opuesto al del gobierno de Trump, aseguran los analistas, incluyendo un cambio en la relación con América latina para contener la influencia de China, habiéndose comprometido a empresas estadounidenses con plantas en el país asiático para trasladar parte de las manufacturas a México y Centroamérica, a la vez de beneficiar a la minería metalífera y la provisión de litio. Se espera, además, una apertura del mercado norteamericano a las producciones tradicionales e insumos provenientes de la región.
Todo parece volver a una normalidad en las relaciones internacionales y multilaterales que fueron erosionadas por la diplomacia de Trump. Biden tiene gente experta en gestión y es de esperar que este cambio haga historia, como la de la vicepresidenta Kamala Harris, la primera mujer negra y de ascendencia asiática en llegar a ese cargo, otra muestra de que la democracia ha prevalecido, como ha señalado el nuevo mandatario.
