Señor director:
China está sometida a profundas contradicciones. Su política de natalidad le ha convertido en un país de viejos, lo que la diferencia de la India, uno de sus más cercanos competidores. El desarrollo económico que protagoniza supone intensos daños al medioambiente. Y a pesar de todo es una gran potencia que condiciona la vida empresarial de medio mundo. Su peso geoestratégico ha aumentado por la situación errática de Estados Unidos.
China actúa con un plan preciso para extender su hegemonía y Europa no tiene capacidad para contrapesarla. Vamos hacia una globalización con más peso de Pekín, lo que exigiría de Occidente salir de su ensimismamiento. Y sobre todo, no dar por bueno un modelo que atenta contra derechos fundamentales.
