Otra vez el debate presidencial con vistas a las elecciones generales del próximo domingo 22 de octubre no colmó las expectativas de la ciudadanía que, en menor medida que en el anterior, se preparó el domingo último en horas de la noche para intentar dilucidar qué es lo que propone cada uno de los cinco candidatos que participan de la compulsa en los temas que quedaron pendientes del debate anterior realizado en Santiago del Estero. En esta ocasión los ejes temáticos fueron Seguridad, Trabajo y Producción; Desarrollo humano, vivienda y protección del ambiente.

Más allá de escuchar propuestas de parte de Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), Myriam Bregman (Frente de Izquierda), Javier Milei (La Libertad Avanza), Sergio Massa (Unión por la Patria) y Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País), las distintas instancias del debate sirvieron para asistir a algunos enfrentamientos entre los candidatos. Abundaron los enunciados de los temas con muy poco desarrollo, dejando a la ciudadanía nuevamente sin elementos para evaluar el contenido de cada propuesta para definir un apoyo que se definirá más por simpatía y afinidad, o lealtad partidaria, que por el conocimiento de la plataforma electoral de cada agrupación política.

No se sabe si es por la modalidad que tienen estos debates, con una estructura rígida, o por el papel que asume cada candidato, que intentan sacar ventaja con un discurso medido o agresivo según la conveniencia, pero al final de todo esta instancia termina siendo un trámite que hay que superar y no contribuye a mejorar la discusión de temas trascendentales para el futuro del país. En la opinión de muchos analistas una oportunidad desperdiciada lamentablemente, que no aporta claridad al electorado ni permite el desarrollo de ideas para las grandes soluciones que requiere la Nación.

Lejos han quedado las épocas en que los partidos políticos difundían sus plataformas electorales con mayor precisión, para que la gente conociera en profundidad acciones a seguir en caso de resultar elegidos. El debate fue una muestra de que ahora todo es más escueto, con menos precisiones, en un lenguaje que es más propio de los slogans publicitarios. Si a esto se le suma que la propuesta que se hace llegar a la gente en la calle o en sus domicilios por impresiones también es muy reducida y con poco contenido referido a las propuestas, se concluye que la ciudadanía cuenta con muy poco material detallado para conocer fehacientemente que es lo que está proponiendo cada candidato en particular. Sólo se conocen algunos rasgos generales, lo que puede devenir posteriormente en grandes sorpresas sobre las medidas de gobierno que se puedan tomar en el futuro.

De haber balotaje el 19 de noviembre próximo, para definir quién será el próximo presidente de los argentinos, habrá otra instancia de debate presidencial. Mejorar el sistema sería conveniente para que estas instancias contribuyan positivamente al proceso electoral.