El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, consideró que su visita a China ha sido "un paso positivo" en el objetivo de gestionar "de forma responsable" la relación bilateral, aunque "ni mucho menos" ha solucionado de golpe los problemas y desacuerdos entre las dos potencias.
Blinken confió en que, en adelante, exista mejor comunicación entre Pekín y Washington: "Esto no va a solucionar de golpe todos los problemas o desacuerdos que existen entre nosotros, pero ambos coincidimos en que es crítico gestionar la relación con responsabilidad", afirmó.
También destacó que llevó a cabo "todos los objetivos del viaje", que eran "establecer canales directos de comunicación, abordar temas de preocupación y explorar la cooperación en temas de interés mutuo, entre los que citó el clima, la estabilidad económica global, la salud, la lucha contra el tráfico de fentanilo y los intercambios "pueblo a pueblo".
Insistió en la importancia de esta visita para "estabilizar la relación y poder plantear cara a cara asuntos" que preocupan a Estados Unidos y en los que existen "profundas diferencias", algo que -consideró- "se hizo en bastante extensión".
Blinken avanzó que, fruto del viaje, se producirán en las próximas semanas nuevas visitas de representantes estadounidenses de alto nivel a China y confió en que estos viajes sean recíprocos.
INDEPENDENCIA DE TAIWÁN
Sobre Taiwán, uno de los asuntos que mayores fricciones genera entre Washington y Pekín, el diplomático reiteró que su país no apoya la "independencia" de la isla, aunque definió como "acciones provocadoras" las realizadas por China en el Estrecho y en el Mar Meridional.
Asimismo, agregó que siguen "comprometidos" con sus "responsabilidades" en virtud a la Ley de Relaciones con Taiwán, entre las que destacó el deber de asegurarse que la isla "tenga la capacidad de defenderse".
Blinken hizo hincapié en la preocupación internacional sobre un posible conflicto en el Estrecho, que "produciría una crisis económica" que afectaría a "todo el mundo".
REUNIÓN DE XI JINPING CON BILL GATES
El presidente de China, Xi Jinping, se reunió ayer con Bill Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, con el objetivo de fortalecer la cooperación en innovación científica, desarrollo global y salud pública.
Durante el encuentro en Pekín, Xi expresó su aprecio por el compromiso a largo plazo de Gates, cofundador del gigante tecnológico Microsoft, y su fundación en la reducción de la pobreza global, la salud, el desarrollo y las causas benéficas, informó el medio oficialista Diario del Pueblo.
El presidente chino, según el diario, destacó que su país se enfoca en resolver sus propios problemas y contribuir a la paz, estabilidad y prosperidad mundial.
En ese sentido, el mandatario reafirmó el compromiso del gigante asiático con la "promoción de la cooperación global" en pos de un "desarrollo común", además de manifestar la disposición de China para "fortalecer la cooperación en innovación científica y tecnológica, abordar el cambio climático, combatir la pandemia y mejorar la salud pública".
Por su parte, Bill Gates habló con el también secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) sobre las políticas del país enfocadas en la reducción de la pobreza y el manejo de la pandemia de covid-19.
Asimismo, el filántropo expresó su deseo de fortalecer la cooperación en áreas como la innovación, reducción de la pobreza, salud pública, desarrollo de medicamentos y agricultura rural.
Por Agencia EFE
