Así como lo fue hace un par de siglos pasados, en este nuevo milenio se vuelve a potenciar a la Patagonia como una fuente de prosperidad para la Argentina. Claro que para llegar a una solidez estructural debe ser acompañada por políticas serias y continuas. Esto con el fin de que todas sus riquezas sean capitalizadas en beneficio del desarrollo integral de la Argentina. Así, se puede observar que los yacimientos minerales ubicados en Chubut, como el petróleo en Vaca Muerta, usinas hidroeléctricas, recursos pesqueros, forman parte de esta potencialidad de gran envergadura que tiene esta región del país, que en varias oportunidades fue escenario de disputas limítrofes con el país vecino de Chile. En esta segunda década del siglo XXI, la Patagonia puede ser el factor que haga la diferencia y que por fin, se parte del motor de desarrollo argentino que quiere terminar con décadas de frustraciones y empobrecimiento. 

En medio de este escenario inhóspito, con grandes riquezas y la codicia de otros países, es que se produjo, la denominada "Conquista del desierto", iniciada por el general Julio Argentino Roca, en abril de 1879. Ese fue el inicio del descubrimiento de grandes oportunidades que la naturaleza brindaba para desarrollar el país. Y, a la par de ello, también tuvo mucha importancia la espiritualidad y el hacer patria, la cual tuvo mucho que ver con Don Bosco desde Europa con la nueva Congregación Salesiana. Esta se establece en Argentina especialmente en la Patagonia, y el 24 de mayo de aquel año, hace casi un siglo y medio llegaron a ese desierto. Inaugurando su vida misional, 900.000 km2. y poco más de 38.000 habitantes.

En ese contexto, monseñor Duprat expresó: "Una tierra sin un solo sacerdote, ni maestro, ni escuela, sin hospital, la Patagonia era un desierto físico, espiritual y cultural". La acción sacerdotal va más allá de la práctica religiosa, coincidentes con las tareas de evangelización a través del Padre Fagnano. La creación del primer observatorio meteorológico del Sur en 1883, es una muestra apenas del espíritu que anima a los salesianos. La entrevista de monseñor Cagliero con el presidente Roca, tuvo lugar en 1886 con ciertos nubarrones, que luego, a través del diálogo se dispersaron. "Me recibió con un rebencazo y me despidió con un abrazo" diría Cagliero luego de la entrevista. Por fin hay un solo idioma común, un solo lenguaje en el que se expresan los misioneros y las nuevas generaciones aborígenes: Ceferino Namuncurá constituye el signo más evidente de una integración cultural y espiritual que los Salesianos extenderán hacia todas direcciones. Tenían delante suyo un helado desierto y para derrotarlo accedieron a la gigante tarea de organizar un mundo y arrancarlo de cero. Fueron ellos los que instalaron las primeras centrales hidroeléctricas, los que abrieron rutas camineras y los que aportaron los puentes telegráficos y telefónicos a muchas poblaciones. Es muy difícil encontrar en esta región una obra que no lleve el sello de esta vocación creadora y civilizadora. Ellos hicieron realidad el profético sueño del hoy San Juan Bosco. Las cartas que el Padre Santiago Costamagna dirige al Santo informan vivamente sobre los contornos más espectaculares de la acción misionera…. "Por tanto, después de un largo y desastroso viaje, las puertas de la inmensurable Patagonia están abiertas a los Salesianos" le diría. Escribir sobre cuanto hizo esta Congregación obligaría a proyectarse hacia un libro. La cruzada salesiana fue decisiva para la transformación de un mundo cuya faz fue la miseria, el atraso y el abandono.

 

Por Carlos R. Buscemi
Escritor