
Los australianos, que han sufrido más de 18 meses por el cierre de sus fronteras debido a la pandemia, recibieron con indignación la exención médica otorgada al tenista Novak Djokovic para que juegue en el Abierto de Australia sin tener que vacunarse contra el covid-19 y han tildado de falta de ética su conducta como la de los organizadores del certamen. La vacuna es obligatoria para entrar en Australia, pero hay exenciones temporales para las personas que tienen "una condición médica grave”, que no pueden ser vacunadas por haber contraído covid-19 en los seis meses anteriores o han tenido reacción adversa al fármaco, entre otras razones. La llegada del tenista de 34 años, quien se encuentra camino a Australia, ha generado expectativa dado que en la frontera tendrá que justificar por qué no puede ser vacunado contra el covid-19, según dijo en un comunicado la ministra australiana del Interior, Karen Andrews. Enfatizó Andrews al recordar que aquellos que no han recibido la pauta completa de la vacuna deberán demostrar que no pueden recibir este fármaco por razones médicas para evitar, de ese modo, las cuarentenas de 14 días. Por su parte, el primer ministro australiano, Scott Morrison, precisó a periodistas en Camberra que "si esa evidencia es insuficiente, entonces se le enviará a casa en el siguiente avión”. La exención a Djokovic, coincide con una crisis en Australia por la irrupción de la variante ómicron, que ha visto un incremento de los casos acumulados de covid-19. Los contagios acumulados han pasado desde casi 212.000 el pasado 1 de diciembre a más de 600.00 esta semana.
Rocío Otoya
Agencia EFE
