Militantes políticos

En política, muchos buscan el cargo público para salvarse. Esto no es nuevo y es en parte entendible. Que se busque el bienestar individual o la seguridad personal al de la mayoría surge hasta como una cuestión natural del ser humano. También es entendible que los acuerdos de las mayorías sean acompañados por los militantes de base. Lo que no se entendible es que los líderes, sabiéndose poderosos y con prerrogativas sobre los demás, a la hora de la elección de cargos, no actúen democráticamente. O en su caso, al menos, no se fijen en la larga fila de militantes que esperan, para intentar llegar a los cargos del poder. En este sentido, muchos compañeros con cualidades de años de militancia e inteligencia personal, son omitidos por el líder de turno, que siempre o casi siempre elige a sus allegados y hasta a veces familiares para ocupar cargos importantes. Esto casi raya en autoritarismo, pero lo peor de todo, es que por este método, no siempre llegan los compañeros más adecuados a los cargos. Ni por su capacidad, ni por su militancia, ni por sus convicciones ideológicas. Los militantes de base que se acercan a hacer política, al ver como en las cúpulas partidarias, acomodan a los familiares o a los amigos del gobernante de turno, entonces solo optan por hacer el mismo juego. Y por un simple contrato o trabajo, utilizan a la estructura política, que debería ser integra y movilizadora de ideales, como agencia de empleo de oportunidad. Esto para nada es nuevo y en cierta medida como dice el refrán de "La vuelta de Martín Fierro”, en su verso 758: "Hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse; y cuando quiera enojarse vos te debes encoger, pues siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse”. – 759 – "Nunca le llevés la contra porque él manda la gavilla. Allí sentao en su silla ningún güey le sale bravo. A uno le da con el clavo y a otro con la cantramilla”. "Lo que no se entiende, además, es que este accionar ya se haya naturalizado de tal forma, que los medios públicos, la prensa, la sociedad en general y hasta la Justicia, lo avalen como natural y no se piense que es perverso, malo para todos y muy falto de ética y moral. Si en caso, este es el camino que la sociedad, toma como natural, sugiero que abolamos los ideales de la Revolución de Mayo y de la Asamblea del año XIII y de la Constitución de la Nación Argentina, que rige, y que dice que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Por Fernando Sisterna
DNI: 16847326