
¿Quién mató a Morena? Han sido detenidos los hermanos Madariaga por el hecho. Pero corresponde indagar quién armó ese brazo, o creó las condiciones necesarias para que ambos salgan a robar y/o a matar, con una impunidad que da escalofríos.
"La mató la desigualdad", escuché decir a un periodista militante, procurando licuar la responsabilidad de los asesinos. Es decir, según su pensar, es la desigualdad la que crea delincuentes, a quienes la sociedad no ha brindado la oportunidad de ganarse la vida de otra manera. Un candidato a presidente, Juan Grabois, manifestó que si "tuviera que cartonear para vivir, saldría de caño", naturalizando así un delito, preferible a la indignidad de andar hurgando en la basura.
Pero no es invención de Grabois esa especie de exaltación del delito de robar. El inefable ex secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, sostuvo, en una charla con adeptos, que "si los muchachos quieren vivir de lo ajeno, que lo hagan, pero, por favor, con códigos". Continuó: "Para qué golpear a un viejo después de robarle, condenarlo a andar en silla de ruedas el resto de su vida. No, muchachos, roben pero con códigos".
Y aquí viene la otra cara de esa ruindad, aprovechar la muerte de esa pequeña para achacársela a uno u otro candidato, según convenga a los intereses de los que hoy domingo se someten al veredicto de las urnas.
Altar profano del delito
A esta altura, se puede ir armando la escalera que lleva al altar profano del delito, redondeando un concepto: "el choreo es una salida laboral". Así lo dijo expresamente el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, al reconocer que "algunos pibes de las villas tienen que salir a vender drogas, porque es su única alternativa de trabajo". Y para rematar esta lista (es más extensa aún), de personajes que se declaran adeptos al choreo, citaré al cómico Dady Brieva, quien relató que "no hay nada más apasionante que robar, porque te corre una adrenalina que no se puede comparar con nada". Cultores del afano.
Pero el padrino de los sostenedores de esta corriente de justificar a los "amigos de lo ajeno", y principal ideólogo de la teoría garantista, es Eugenio Raúl Zaffaroni, excortista, autor de varios tratados de derecho, con una marcada inclinación para atenuar los efectos del Código Penal, sobre el que roba o comete otro tipo de delito.
Le escuché decir por televisión que "cuando me cae uno de estos casos, lo primero que hago es estudiar cómo sacarlo". Un lindo ejemplo para quienes serán encargados de aplicar las leyes e impartir justicia.
La sociedad, indefensa, es testigo y víctima de esta corriente, que por poco no la convierte en victimaria, del pobre tipo al que la misma sociedad cometió el pecado de negarle oportunidades, y lo condenó a la marginación.
La batalla cultural del progresismo
No es extraño, entonces, que cuando esta ideología, que se autoproclama defensora de los derechos humanos, llega a ejercer el gobierno, libere miles de presos con la excusa de la pandemia, por razones de humanidad. Como no es extraño que desde las cárceles se armaran "batallones militantes", formados por seres privados de libertad, que salen a la calle para dar la batalla cultural del progresismo. Como no es extraño tampoco, que sea en las cárceles el lugar donde triunfa abrumadoramente la lista que promueve la corriente política que se dice defensora de sus derechos.
¿Quién mató a Morena?
Con este breve análisis, cuyas fuentes de información son bastamente conocidas por la población en general, puede el lector contestar al interrogante planteado al principio. ¿Quién mató a Morena? Y aquí viene la otra cara de esa ruindad, aprovechar la muerte de esa pequeña para achacársela a uno u otro candidato, según convenga a los intereses de los que hoy domingo se someten al veredicto de las urnas.
El primero que cayó fue el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, en cuyo distrito se cometió el crimen. Como se sabe es candidato a gobernador por la lista de Patricia Bullrich. Con lo cual la prensa oficialista no tardó un segundo en ligarla y preguntarse "¿dónde está Bullrich?", cuya política de mano dura, de poner orden, de atacar la delincuencia y el narcotráfico, habría salido "favorecida" por el lamentable hecho. Pues, luego de Morena, quedó flotando la inseguridad, como eje directriz de estas elecciones. Por sobre la inflación, la escasez de reservas, la pobreza, y otros ítems que forman parte de las principales preocupaciones.
Por su parte, el Ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, contestaba a la prensa que él "no tenía nada que ver, no es mi jurisdicción", y el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires declaraba muy suelto de cuerpo que "esto se arregla muy fácil" y sin ponerse colorado siguió comentando el hecho como si fuese un cronista de la realidad.
Después de estos datos, que el lector los tiene sobradamente sabidos, porque es información que abunda en los medios de prensa, podrá encontrar la respuesta sobre quién mató, en verdad, a Morena.
Por Orlando Navarro
Periodista
