Una nueva investigación reciente evaluó cómo está afectando la pandemia a los trabajadores. En comparación con el año pasado, ya se registra un aumento del 5% del agotamiento por Burnout, también conocido como Síndrome de Estrés Laboral Crónico. A su vez, incrementó la tendencia a la depresión y ansiedad.

La Universidad Siglo XXI actualizó su "Índice de Bienestar Emocional y Estrés en los Trabajadores Argentinos” en el marco de la pandemia de Covid-19. La institución, mediante su Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales, determinó que los mayores niveles de estrés crónico se da en las mujeres, en el rango etario comprendido entre 41 y 51 años. En contraparte, los menos perjudicados fueron quienes pudieron continuar con su actividad laboral en un horario flexible.

La emergencia sanitaria impactó en el 73% de los trabajadores de Argentina, ya sea por la reducción de horas, la imposibilidad de ejercer la actividad laboral o el cambio de sus rutinas mediante la adopción del teletrabajo, en el mejor de los casos.

El síndrome de burnout se caracteriza por dos síntomas: altos niveles de agotamiento y de cinismo. Este último es un estado psicológico caracterizado por una falta de interés e identificación con su actividad.

En relación con la ansiedad y la depresión, se observa un leve aumento en comparación a años anteriores. Geográficamente, los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires son los que presentaron mayores niveles con relación al resto del país.

* Trabajo y salud mental: Los cambios en la actividad laboral generaron nuevas dinámicas, como el teletrabajo o trabajo a distancia. En este caso, se observan menores niveles de agotamiento y cinismo en quienes pueden seguir trabajando desde su casa con un horario flexible. Esta modalidad es la que menos impacto tiene en los niveles de Burnout.

En el ámbito económico, los mayores niveles de este síndrome corresponden al sector con menor nivel de ingresos y menor nivel educativo. Concretamente, el 40% de los trabajadores con primario incompleto obtuvieron puntajes altos para el cinismo y el 20% para agotamiento. Estos índices bajaron considerablemente en trabajadores con postgrado.

No se observan diferencias al comparar sector o tipo de trabajo, pero cabe destacar que los mayores niveles están presentes en quienes no pueden satisfacer sus necesidades básicas con el sueldo actual, independientemente de su actividad.

A su vez, el principal factor psicosocial que genera estrés crónico es el conflicto familia-trabajo, es decir, la fricción que se genera entre el trabajo y la vida familiar. "Se observa que en algunas personas el confinamiento aumentó la ansiedad, pero en otras disminuyó. En este caso, probablemente colaboró la sensación de estar en un entorno tranquilo y controlado. Pero, una vez reiniciada la totalidad de las actividades, esto puede resultar problemático", consigna el Dr. Leonardo Medrano, Secretario de Investigación y Transferencia Científica de la institución.

Entre los factores protectores del Burnout se destaca la desconexión (la capacidad para poder distanciarse psicológicamente una vez finalizada la actividad laboral) y la dedicación (nivel de orgullo e identificación con el trabajo). Ambas actitudes ayudan a un menor estrés laboral crónico.

 

Por Rocio Decuzzi
Universidad Siglo 21
decuzzi@muchnik.co