
Hay recuerdos que llegan a mí, como películas en blanco y negro, pero lo mismo me producen ese nudo en la garganta de la emoción…
La palabra "andén” me trasladó a la vieja estación de trenes… Ese verdadero "ícono” sanjuanino situado en Avda España y calle Mitre…
Seguro volverá el repiqueteo de la campana, seguido del silbato.. y el chirrear de las ruedas engarzadas a las vías, tirando esa pesada locomotora negra esparciendo humo de su chimenea. Y el crujir de la madera de los vagones, en su correcto orden, primero luciendo su barniz brillante. Luego opacados. Los vagones de carga, portando qué materiales?…y el andén…
Si el andén hablara!… Fue testigo de tantas lágrimas, también de risas y abrazos, y de reencuentros…
"Es la estación de trenes que ustedes jóvenes no vivieron! Se las arrebató el tiempo…pero más que el tiempo los políticos mal formados…".
Es la estación de trenes, que los jóvenes no la vivieron! Se las arrebató el tiempo…pero no fue solo el viejo tiempo el malvado. Fueron los políticos mal formados. Ellos -en la época de Menem- dejaron al país sin vías ni estaciones. En vez de enfrentar las mafias de los sindicatos que habían infectado al Estado, haciendo del gremio de los ferroviarios un verdadero cáncer burocrático, hicieron desaparecer de esta enorme Argentina, las vías y estaciones que, en países organizados, son progreso, unión, y traslado multiplicador del premio al esfuerzo: producción, bienestar, alimentos…
Claro, era la época de las privatizaciones! Como un péndulo, nuestras malas políticas pasan de un extremo a otro.
¡Como nuestro presente equivocado! Del capitalismo pasamos a… cómo llamar esto que quieren los kirchneristas? Estatismo, socialismo… yo diría implantar la casta kirchnerista. Oh Dios, protégenos de la ignorancia y la ambición desmedida!
Fue cuando recordé el alto hall de la estación, con las ventanillas de la boletería. Aquel lugar a veces de corridas..-"se va el tren! y yo sin boleto! pero respiro! lo logré y… lo alcancé casi en movimiento!!
En mis regresos desde Mendoza. Prefería el tren al ómnibus, porqué el primero no apagaba las luces y podía leer los apuntes recién tomados en la última clase de la facultad…
Qué alegría cuando estábamos próximos a la estación! "Pasamos Hilario Elorza…”. En poco más estaría en mi casa abrazando a mis padres!
Continuando con los recuerdos me detengo y analizo una simple palabra: "andén”. Pensando en esto pude rememorar todo mi amor del pasado y sumo esa placa en honor de don Francisco Montes que me hizo recordar cuando ví allí a dos altos señores dialogando, unidos por la verdadera amistad. Mi queridísimo tío Bernardino (el pelado le decían), buen mozo con mucho cabello, y don Francisco: Ellos ya hablaban de la necesidad de construir los diques. Faltaría agua -decían-.. Visionarios!…Así eran los hombres de antaño…preocupados por su provincia…
Me detengo y vuelvo a la realidad. Podría ser muy larga la historia.
Pero el "punto” me llama: quiere aparecer en escena, poniendo fin al recuerdo (como película en blanco y negro) de la bella estación San Martín, de aquel nuestro pasado…
Por Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales
