La situación de Ribeiro en San Juan es por estas horas una gran incógnita. Sin confirmación oficial que terminen sus operaciones en San Juan, no hay una sola señal que indique que van a seguir. Y las razones para señalar esto son varias.
Primero, vendieron el gigantesco local de la esquina de Avenida Libertador y Tucumán. Segundo, no alquilaron otro, como dijeron cada vez que fueron consultados por el Sindicato Empleados de Comercio. Tercero, se llevaron toda la mercadería que había en el salón de ventas y el depósito a otras sucursales.
Y hay más. Cuarto, les adeudan parte del medio aguinaldo, los sueldos de los últimos meses. Quinto, hay deudas con AFIP que pone en aprietos derechos de los empleados. Sexto, no está pagando ni las cuotas alimentarias.
Como dijo una fuente consultada por este diario, "tiene cuatro patas y ladra", en referencia a que todos los caminos conducen a que la empresa que regó el país con sus sucursales tiene sus horas contadas en San Juan, aunque desde el Sindicato Empleados de Comercio insisten con que "oficial, no hay nada".
De los 32 empleados, quedan 26. Hubo 6 que se dieron por despedidos ante la falta de respuestas de la empresa. El resto empezó esta semana a mandar carta documento para que regularicen la situación salarial: deben sueldos de febrero y marzo, la actualización de sus haberes desde noviembre de 2019, y parte de la cuota aguinaldo que se debía abonar en diciembre.
Hubo 3 audiencias en la Subsecretaría de Trabajo donde estuvieron los gerentes como voceros de la empresa pero no dieron ningún tipo de panorama certero, sólo que seguían en a búsqueda de un nuevo local para alquilar.
