Dale Boca, dale Boca. Román votó y luego se unió en un cántico con los socios que lo veneraron durante todo el domingo en la Bombonera. El máximo ídolo del club regresa a su casa para comandar el fútbol.

 

Bajo un conteo de votos más lento de lo esperado y con diversos problemas en el arranque de los comicios de carácter informático, Boca transitaba anoche al cierre de la edición el final de la gestión del oficialismo que condujo el club desde 1995 con el arribo de Mauricio Macri a la presidencia.

Es que con la mitad de las mesas escrutadas (72 sobre 143) la fórmula que proponía a la oposición conducida por Jorge Amor Ameal como presidente y Mario Pergolini como vicepresidente primero se imponía con cerca del 47% de los sufragios.

Bajo está fórmula se encontró la presencia de Juan Román Riquelme, el máximo ídolo del club, quien se hará cargo del fútbol a partir de la nueva conducción y quien sin dudas resultó un factor determinante en este cambio en el xeneize. En segundo lugar se ubicaba la fórmula oficialista que buscaba retener el poder hasta 2023 encabezada por Christian Gribaudo (se fue del club a las 23 horas) y Juan Carlos Crespi que rozaba el 34% de los votos. En tercera ubicación se ubicaba la lista encabezada por José Beraldi y Royco Ferrari con el 18% de los votos, mientras que el restante porcentaje 1% eran de votos impugnados. Si bien restaba contabilizar la mitad de los más de 38 mil votos que emitieron los socios de Boca, lo cual marcó un récord para el fútbol de nuestro país, era muy clara la tendencia para que el empresario Amor Ameal (71 años) volviera a conducir el club como hizo entre 2008 y 2011 tras el fallecimiento de Pedro Pompilio. El foco de atención de la jornada estuvo en Riquelme, quien llegó al club cerca de las 9 horas y fue cuando destacó que "se están haciendo mal las cosas. Hay gente que hace muchos minutos que quiere votar y no puede. Se nota que son tramposos, ellos y todo el mundo lo saben".

El exfutbolista se refería a los problemas informáticos que generaron que la votación recién comenzara algunos minutos más tarde de lo previsto.

Román se mantuvo en su búnker junto a la gente de Amor Ameal y cerca de las 16 tuvo el momento de mayor devoción de los hinchas cuando fue a votar a la carpa de 320 metros de largo instalada en el playón de la Bombonera. Ahí, los hinchas le pidieron fotos, lo veneraron y al salir de emitir el sufragio, Riquelme comenzó a saltar junto a ellos al grito de "dale Boca, dale Boca".

Por su lado, el oficialismo que encabezó en los últimos dos periodos Daniel Angelici, quien no podía ser reelecto por un tema estatutario, observó el conteo desde un principio sabiendo que a medida que avanzar las chances de ganar se esfumarían.

Previo a eso, el actual presidente sostuvo que "fue una campaña donde se dijeron cosas fuertes y feas, y carente de propuestas claras para el socio de Boca".

A partir de la victoria de Ameal-Pergolini-Riquelme se abre una incógnita grande sobre el futuro del club. Por ejemplo, será el momento de anunciar al nuevo entrenador y ver los refuerzos que arribarán a la institución. Además, ratificar el gran presente económico que deja la gestión Angelici.

Al frente. El empresario Jorge Amor Ameal, de 71 años, será el presidente hasta 2023 y lo tendrá a Mario Pergolini de vicepresidente primero.

 

La barra, presente

Con Rafael Di Zeo a la cabeza la barrabrava de Boca se hizo presente en los comicios de ayer. Incluso, cerca del mediodía tuvieron una charla con el propio Riquelme al que le dijeron "quedate tranquilo que no habrá ningún lío".

Récord

38

Los miles de socios que votaron en las elecciones de Boca, una cantidad sin precedentes en el club y en el fútbol argentino. Estaban habilitados 84 mil.

Opinión

El bronce y el barro 

Por Gerardo Alaniz

Un día después de cumplirse cinco años de su último partido como profesional, definitivamente Román Riquelme se bajó de ese pedestal que tienen los ídolos como él. Será para volver a su casa y devolverle a Boca la gloria perdida, pero sobre todo ponerle fin a la paternidad contemporánea de los "primos". ¿Podrá? En unos años se sabrá. A sus 41 abriles, el máximo ídolo del club buscará agrandar su leyenda ahora manejando lo que mejor supo realizar con los pantalones cortos: el fútbol. No es lo mismo jugarlo que comandarlo, pero alguien podría decir que es incapaz de hacerlo, antes de ejercer dicha función. Al menos, cuando habló en los últimos tiempos dijo varias certezas. Su idolatría como jugador seguro fueron clave para sacar al macrismo del club luego de más de dos décadas de mando. Resultó su anhelada "revancha" tras la salida forzada que le propinó Daniel Angelici cuando el 10 deseaba retirarse en el club de sus amores. Retornará a Boca y aunque el presidente sea Jorge Amor Ameal, los flashes serán para él. Irá en contra de la histórica frase de Alberto J. Armando: "En Argentina hay tres cargos que dan el máximo poder y exposición: Presidente de la Nación, Ministro de Economía y Presidente de Boca".

El Topo Gigio ya "adelantó" que estos cuatro años serán de aprendizaje para luego dar el salto al sillón principal de Brandsen 805. Por ahora, ya metió los pies en el barro y la estatua suya, ubicada en la propia Bombonera, le quedará algo "lejos" de forma transitoria. Estará en su capacidad saber si será, como le "pronosticó" Maradona, "el nuevo Passarella de Boca". Algo sin dudas incuestionable es que se animó a dar ese paso. Dejó de lado la comodidad de Don Torcuato y, otra vez, se ubicó en el primer plano del club más popular del país. No es poco…

Se fue derrotado

 

Antes de comenzar el partido en Arroyito, Gustavo Alfaro remarcó que era su último partido como entrenador de Boca ya que "se cumplía un proceso". La derrota 1-0 de su equipo visitando a Rosario Central (foto) con el gol de Sebastián Ribas marcaron su cierre de gestión, sin la chance de asegurar la punta en soledad. "Me llevo la gratitud y entrega de los jugadores. No fue fácil el comienzo ni el final del proceso", subrayó.