En el segundo día de la invasión rusa, los ataques se acercaban ayer al corazón de Kiev, la capital de Ucrania.
Soldados ucranianos en Kiev se defendían del avance de los rusos en intensos tiroteos en el vecindario que rodea el puente de Habana, una de las vías de acceso a la urbe, situado a sólo tres kilómetros de la céntrica plaza del Maidán. Esa plaza del centro de Kiev fue el corazón de las protestas que llevaron a la destitución en 2014 de un presidente ucraniano afín al gobierno ruso.
El alcalde de la ciudad de Kiev, Vitaliy Klitschko, reconoció que la situación en la capital "sin exagerar, es amenazante" y consideró ayer que les esperaba una madrugada "muy difícil" porque las tropas rusas están "cerca".
Mientras tanto, Europa del Este se prepara por estas horas para recibir a varios refugiados ucranianos impactados por la que es considerada la mayor guerra terrestre en esa región desde la Segunda Guerra Mundial.
Para entender el origen del conflicto, hay que reconocer que Rusia teme por su seguridad ante el acercamiento de sus vecinos de Ucrania con la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar de occidente a la que Moscú enfrentó durante la Guerra Fría (1947-1989). A su vez, el presidente ruso Vladimir Putin siempre ha temido que la OTAN pueda desplegar armas de ataque cerca de las fronteras de Rusia, que se encuentra territorialmente pegada a Ucrania.
En la capital de ese país, ayer al mediodía testigos observaban a soldados del Ejército ucraniano defendiéndose a apenas tres kilómetros del Parlamento. Además, se escuchaban en Kiev impactos de artillería y combates en el oeste de la ciudad.
Las tropas rusas se acercaban a Kiev desde el noroeste y el este, informó el ejército ucraniano, mientras el Ministerio de Defensa aseguró que hay combates en un vecindario del norte de la ciudad, llamado Obolon.
Las fuerzas militares rusas estrechaban ayer su cerco sobre la capital de Ucrania, Kiev, en cuyos barrios ya se registraron ataques con misiles, mientras las autoridades aseguraron "hacer todo lo posible" para resistir, pidiendo a sus habitantes que tomen las armas.
La ofensiva, que comenzó el jueves pasado, ha dejado más de 100 muertos y unos 100.000 desplazados, según cifras oficiales ucranianas.

Según el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, las zonas de civiles se han convertido en blanco y su país se siente "solo" ante una comunidad internacional que no ha reaccionado con la suficiente firmeza. Pero también dijo que se sentía agradecido por el apoyo de EEUU.
"Pedimos a los ciudadanos que hagan cócteles molotov y neutralicen al ocupante", dijo el Ministerio de Defensa ucraniano.
Según reportes militares de los dos países, el segundo día de la invasión de Rusia a Ucrania se había iniciado con al menos dos fuertes explosiones en el centro de la capital, Kiev, con edificios civiles afectados.
Tropas rusas retomaron ayer el estratégico aeródromo de Hostomel, "asegurando el bloqueo de la ciudad de Kiev" desde el oeste, según explicó el portavoz ruso de Defensa, el general Ígor Konashénkov. Según las autoridades ucranianas, en estos momentos tienen lugar
"fuertes combates" en el barrio de Bucha, donde habría sido liquidado un destacamento ruso.
Más de 50.000 ucranios han huido de su país desde que empezó la invasión rusa, es decir, en menos de 48 horas, según ha informado el jefe de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, Filippo Grandi. Los desplazados se han dirigido principalmente a Polonia, miembro de la Unión Europea (UE).
Ucrania cifró en 2.800 los efectivos rusos muertos en el segundo día de la ofensiva militar en territorio ucraniano. Pero en el terreno era evidente la brutal intensificación del cerco a Kiev. Es una capital que seguía siendo una ciudad fantasma, desierta en sus calles, donde causaban sobresaltos repentinos disparos y estruendos.
Sin condena
La Argentina evitó condenar en el seno de la Organización de los Estados Americanos (OEA) la invasión de Rusia a Ucrania, que fue considerada por la mayoría de los países de la región como "ilegal, injustificada" y una "violación flagrante del derecho internacional". Fue en una sesión del Consejo Permanente.
Hasta Rumania
Un total de 22 mexicanos residentes en Ucrania están siendo trasladados a Rumania en autobús para preservar su seguridad ante la invasión del país por parte de Rusia, informó ayer el canciller de México, Marcelo Ebrard. El embajador de México en ese país, Guillermo Ordorica, ya se encuentra en Siret (Rumania).
