
Los sanjuaninos se identifican con la bicicleta. La historia se encarga de remarcarlo. Buceando en publicaciones antiguas, hasta ahora no se encontró documentación que diga cuándo fue el momento del ingreso a la provincia de este medio de transporte. Todavía es un enigma, aunque se estima que fue en los primeros años del siglo pasado. Desde entonces, este rodado lo adoptó el común de la sociedad local y llegó al deporte para convertirse en pasión, tanto como el fútbol y el hockey sobre patines.
En pleno siglo XXI, las bicicletas vienen con más tecnología, al igual que los ciclistas, su vestimenta es más segura y vistosa al momento de salir a pedalear para hacer ejercicio saludable como para entrenar para distintos tipos de competiciones.
Parece mentira que este medio de transporte estuvo en crisis y casi a punto de desaparecer de las grandes masas de personas. Eso fue hace unos 30 años atrás, con el ingreso al mercado de los ciclomotores de 50 cc (centímetros cúbicos). No solo eso. El golpe de gracia quiso dárselo la moto de 110 cc. Pero la bicicleta, que hasta fines de la década de 1980, se contaban por decenas de miles en la provincia, luego comenzaron a desaparecer, reemplazadas por lo economía y rapidez que brindaban ciclomotores y motos de baja cilindrada.
"El caballito de acero”, como le decía un famoso relator de ciclismo sanjuanino, comenzó a renacer en la segunda década de este siglo, impulsada por la necesidad de cuidar la salud. Y, en los últimos años, se le suma la imperiosa necesidad de "cuidar el bolsillo”.
LO QUE DICE LA HISTORIA
Durante todo el siglo XX, las bicicletas en San Juan llegaban con distintos diseños aportadas por marcas que en la actualidad ya no existen, pero que hicieron historia en los corazones de una población que tomó este medio como parte de su familia. Sin dudas que en el 99% de los hogares sanjuaninos había al menos uno de estos rodados de cualquier modelo y tamaño.
Por allá, en la década de 1970, una marca llamada Cincia, popularizó una bicicleta muy práctica para niños, mujeres y hombres, ya que contaba con un caño donde se apoyaba el asiento y era extensible, como también su manubrio podía elevarse o bajarse, según la necesidad del ciclista. Además era plegable, por lo que se podía guardar en espacios reducidos o bien cargarlo en auto u otro vehículo.
Así las cosas, muchos diseños, para más comodidad y velocidad se fueron sumando con el correr de los años cuando llegaron las asombrosas bicicletas con coronas y centrales o tapas que ofrecían distintas velocidades ya sea para viajar en subida, en bajada o calles planas. Toda esa tecnología que en la actualidad parece algo ya antiguo para las nuevas generaciones, fueron avances hasta llegar a bicicletas con amortiguación y otros detalles con accesorios que la hacen más cómoda y hasta más veloz, con rodados más amplios.
LA BICI EN EL DEPORTE
El ser humano siempre tuvo la necesidad de explorar y ampliar cada vez más sus límites, para ir más lejos, más rápido y más alto. La bicicleta no es la excepción. Se conocen relatos de los primeros años de su incorporación a nuestra sociedad, sobre carreras de unas cuadras en algunos barrios del Gran San Juan como también en algunas fincas en, donde también se solía usar para ir a trabajar en cualquier época del año, en especial en vendimia.
Fue así como a mediados de siglo comenzaron las carreras en pista en el desaparecido Velódromo del Parque de Mayo, y también las tradicionales carreras de ruta, donde se consagraban los ciclistas que ganaban las llamadas "Doble Calingasta” y la "Mendoza – San Juan”, que consagraban a aquellos "gladiadores” de la ruta, debido a que la primera muchas veces, se tenían que cruzar crecientes de agua por las tormentas y esos ciclistas llegaban a la ciudad de San Juan con sus vestimentas manchadas de barro, acompañados de decenas de vehículos que eran los "auxilios” de los corredores como también las motos de la Policía abriendo paso entre los miles de sanjuaninos a la vera del camino. Otra de las clásicas por la velocidad que le imprimía el ciclista fue y es la Mendoza San Juan, por ser una superficie plana con el casi siempre viento sur de cola, que acompaña a los ciclistas.
Miles y miles de sanjuaninos acudían al costado de rutas y calles en pos de mirar a esa caravana multicolor, pero también a alentar a los ciclistas, siempre con las radios a transistores a todo volumen escuchando toda la carrera de principio a fin.
Esa pasión es la que despierta en la provincia el ciclismo, que es un legado de generaciones pasadas y que vive con ese enigma de no saber cómo fue que llegó este rodado a esta tierra, que se multiplicó de manera exponencial y que cuando llegaban visitantes era lo que más sorprendía, la cantidad de bicicletas por todas partes.
Es por eso que se puede decir sin temor a equivocarse, que la bicicleta es parte de la cultura de los sanjuaninos desde hace al menos, un siglo.
- El ciclismo como movilizador social
Hace al menos cuatro décadas atrás, en villas y barrios, solían organizarse competencias de ciclismo con motivo de fiestas patronales por las calles del vecindario. Muchas veces fueron bicicletas de paseo las protagonistas hasta que aparecieron las de carrera con tubos, algo así como más "profesionales”. A modo de ejemplo, una de esas competencias se hacía el sábado y domingo por la mañana en la Villa Lourdes, en Rivadavia. Era entre la década de 1970 y el primer lustro de la década de 1980. Se corría con el objetivo de honrar a la Virgen ante la alegría del vecindario y visitantes que llegaban a la villa para participar de las celebraciones. Esas actividades se multiplicaron por lo que a nivel provincial, siempre hubo entusiastas que organizaron competencias hasta llegar a formalizar clubes y federación con un motivo exclusivo: competir. Así nacieron los dirigentes del ciclismo local, que aportaron sus ideas y conocimientos para organizar competencias, en especial ruteras, que ya son clásicas del ciclismo sanjuanino con proyección nacional e internacional.
Por José Correa
DIARIO DE CUYO
