"… La vida del joven que se trunca por una enfermedad incurable, conduce -en la conciencia de los suyos- a otra vida donde aquel supera su tragedia…".

Borges afirmaba que las cosas que no llegaron a suceder también generan historias que existen e incluso tienen movimiento.

La belleza de semejante pensamiento nos anima a algunos atrevimientos de la imaginación. 

El hombre que perdió el avión que una hora después sucumbiría en la selva, no habrá podido evitar imaginar la historia de esos sesenta minutos camino a su muerte y todos los acontecimientos que no podría protagonizar de ahí en más. La muchacha que quedó soltera, y ve por la calle a quien fue su amor, del brazo de otra, seguramente imaginará la historia que con él pudo suceder. El hombre desesperado que es rechazado de su requerimiento de empleo, en algún rincón de su alma se lleva la vida de un hombre que fue admitido, calmó sus penurias y pudo vivir con dignidad. Aquel numerito con el que casi sacamos la lotería, nos remite a la fantasía de ser millonarios. La vida del joven que se trunca por una enfermedad incurable, conduce -en la conciencia de los suyos- a otra vida donde aquel supera su tragedia, se casa con la chica del barrio con la que noviaba, juega en primera del club donde ya lo reconocían como proyecto de buen jugador, se hace adulto rodeado de hijos, inquietudes y amor. El presidente que fue derrocado, a partir de su tragedia hilvana la leyenda de sus frustrados logros de gobierno.

Una vez vi morir jugando a un chico de catorce años, mientras festejábamos con un chocolate, en una institución deportiva, el Día del Niño. Aquel gorrión golpeado tendría hoy 40 años y una historia más justa.

El pájaro que fue alcanzado por la honda, en un instante de miedo y sangre se perdió la fábula por la cual llegaba al nido con la inocencia intacta, proseguía la quimera de un montón de amaneceres alados y el amor de hombres más sensatos. La flor que el vendaval aboliera, no tendrá jamás el lozano encuentro del color y la belleza, que alguien haría llegar al alma de una mujer. La carta que anunciaba la llegada de aquella muchacha que al fin quedó en su pueblo, nos endulza los hilos de la distancia, y construye una crónica donde llegamos a quererla por toda la vida.

Todo lo que nos ha ocurrido es nuestro, inalterable. Junto a esa crónica, están esos encuentros con la vida que no pudimos conseguir o aún no sucede, la fantasía y los ideales, que son dinámicos, impetuosos, y por ellos la vida vale la pena.

 

Por el Dr. Raúl de la Torre
Abogado, escritor, compositor, intérprete.