En 2012, la Asamblea Mundial de la Salud (WHA) aprobó el objetivo global de nutrición de aumentar la tasa de lactancia materna exclusiva en los primeros 6 meses de edad al menos al 50% para el año 2025. La cifra continúa siendo un verdadero desafío para Sudamérica, que a pesar de haber ascendido hasta el 42% en 2020, aún continuaba por debajo del 44% del promedio mundial.
En ese sentido, la lactancia materna en el ámbito laboral se consolida no sólo como una clave para disminuir la brecha, sino también como un tema prioritario en la agenda de diversidad e inclusión de las organizaciones. De acuerdo a datos de Unicef (2020), en la actualidad más del 90% de las empresas en Argentina no cuentan con un espacio amigable de lactancia, y aquellas capaces de estructurar lactarios adecuado logran innumerables beneficios, entre ellos, incrementar la productividad en el trabajo, disminuir las tasas de ausentismo entre madres y padres (hasta en un 70%), aumentar la lealtad por parte de los colaboradores y generar un incentivo adicional de reclutamiento.
La lactancia materna en el ámbito laboral no sólo tiene impactos sociales, sino también económicos. Datos de la Sociedad Argentina de Pediatría, por su parte, establecen que la desnutrición subyace en el 45% de las muertes en menores de 5 años y que no amamantar se asocia con pérdidas de más de US$ 300.000 millones anuales y genera un gasto de US$ 54.000 millones por año en fórmulas infantiles.
“Además, se garantiza el bienestar en el ámbito laboral de la madre y el padre y el desarrollo adecuado de los niños, que obtienen así la alimentación que realmente necesitan, al tiempo que se previenen problemas como la desnutrición o la obesidad” señalan expertos de la Universidad de Belgrano, quienes agregan que El apoyo a las mamás en el ámbito laboral es fundamental: se trata de un período de mucha vulnerabilidad, en especial entre quienes deben salir a trabajar: necesitan, entre otras cosas, la garantía de que sus puestos no se verán amenazados por la licencia por maternidad y, ya en el lugar de trabajo, espacios adecuados para la lactancia.”
También el estudio de UNICEF destaca determinados aspectos culturales de Latinoamérica que podrían favorecer una mayor difusión de la lactancia materna exclusiva: por ejemplo, en la región el 55% de las madres pone a amamantar a su hijo dentro de la primera hora de haber nacido (contra un 47% de promedio global).
