
Ya son tradicionales, por lo repetitivas, las discusiones sobre el tamaño que debería tener el Estado. Unos lo quieren chico, otros lo más grande posible. No parece haber términos medios. Compartidas o no las ideas con respecto a la dimensión del Estado, se verá que en el fondo se trata de una cuestión que no es ideológica, sino de capacidad, y honestidad, sobre todo, en el manejo de la cosa pública. Suelo ser crítico de las malas administraciones que vienen hundiendo en la pobreza a cada vez más argentinos, pero me puse a reflexionar sobre las que hemos tenido en San Juan, porque no pude pasar por alto la noticia "San Juan volvió a cerrar su año económico con superávit". Se dijo que repitió el éxito de otros años, cuyo dato se sintetiza en: gastar menos de lo que ingresa. Es una noticia significativa, completada luego con otra que señaló hubo un incremento del producto bruto interno y una baja en la tasa de desempleo.
Gobiernos ordenados
Y pensé que habría que reconocer que San Juan es y ha sido una provincia conducida en general ordenadamente, aun con los bemoles, inconsistencias y vaivenes, que caracterizan un organismo vivo como es el Estado. No sólo a partir de este gobierno. También del anterior, del mismo signo político, y también por parte de otras fuerzas que ejercieron el poder anteriormente. Cada una con las tensiones propias de lo que tiene que ver con las relaciones con el Gobierno nacional.
Se nos ha tildado de ser una provincia conservadora, habitada por una sociedad conservadora, muchas veces criticada por esa condición, pero que a esta altura debemos decir que "manos mal". Menos mal que somos moderados a la hora de gastar, y de pensar en guardar para mañana para cubrirnos de riesgos futuros. Como hacían y nos enseñaron nuestros viejos. La ortodoxia económica tan resistida a veces.
Anécdotas históricas
Hay varias anécdotas al respecto, recordando por ejemplo la exigencia de Carlos Enrique Gómez Centurión, en 1971, que puso como condición al gobierno de Alejandro Agustín Lanusse que "le pusieran la plata" para hacer el dique de Ullum, si querían que tomara el gobierno provincial. Eran los primeros intentos de institucionalización, previos a la vuelta de la democracia. También fue pública la definición de "pedigüeño" con que Néstor Kirchner le espetó risueñamente a José Luis Gioja, cada vez que le pedía fondos para tal o cual obra. Imaginamos también cómo debieron ser las gestiones de Leopoldo Bravo, en los últimos años del "Proceso", para sacar las leyes de Promoción Industrial y Agrícola, que en su momento significaron un quiebre positivo para nuestro producto bruto interno.
Otros hitos significativos de la gobernación Gioja, continuadas por Uñac, fueron la política de promoción minera, la ampliación y modernización de los hospitales Rawson y Marcial Quiroga, la construcción de modernas unidades asistenciales en Pocito, Sarmiento y Albardón, tocándole a la actual gobernación inaugurar próximamente el colosal Hospital de Jáchal, que pondrá una fuerte impronta en la salud de la región norte.
El dique Punta Negra, el Centro Cívico, el Autódromo de Villicum, el nuevo velódromo, el salto que ha dado San Juan como nuevo polo de atracción turística, gracias al deporte sobre todo, la erradicación de villas miserias, sin pretender hacer un inventario de las obras ejecutadas. Seguramente hay errores y omisiones.
Como así también, años atrás, el autódromo Eduardo José Copello, el estadio cubierto Aldo Cantoni, el Auditorio Juan Victoria, el camino a Chile por el Paso de Agua Negra, iniciado en la gobernación de Ruperto Godoy, hoy considerado una obra estratégica para consumar el futuro Corredor Bioceánico. Quedó trunca lamentablemente la obra del túnel, que ahorraría kilómetros y altitud, más por decisiones de los gobiernos nacional y el chileno, que locales. Sin olvidar en este breve repaso, la importancia fundamental de la creación del Consejo de Reconstrucción, posterremoto del 44, y que el "pibe topadora", General Marino B. Carreras, gobernador de facto de la llamada Revolución Libertadora, e injustamente olvidado, concretara, diseñando la ciudad moderna de hoy.
Materia pendiente
Y fue así con casi todos quienes ocuparon la gobernación, obstinados hasta el cansancio en sus pedidos de fondo a la Nación. Materia pendiente es incrementar nuestros recursos propios para ir abandonando la dependencia del Gobierno nacional, como así también mejorar los índices de distribución del gasto y la inversión en la ejecución presupuestaria, promoviendo una mayor participación del ámbito privado. Como fue en épocas de Jorge Escobar la llamada Ley de Iniciativa Privada y como pretenden los planes crediticios a tasa subsidiada y de incentivos fiscales del gobierno actual. Todo conlleva un costo que paga la sociedad, en el afán de ir redimensionando el Estado y achicar la dependencia nacional.
Lo aquí referenciado, se circunscribe al accionar de esos gobernantes durante sus mandatos. La dialéctica de campaña va por su cuenta, y es un elemento distinto, que deben meritar, a su hora, los votantes y que está fuera del abordaje que hemos propuesto en este análisis.
Administraciones ordenadas
Fruto de esas administraciones ordenadas en la provincia, es que pudimos gozar de cierta tranquilidad económica, sólo sacudidas por los vaivenes provenientes de la economía nacional y de desaciertos, que los hubo. No olvidar que tuvimos un sanjuaninazo en 1995 y circularon los crefis en ocasión de un fuerte déficit en las cuentas públicas. Sin embargo, en estos años se concatenaron, desde distintos gobiernos, obras muy importantes para San Juan, fruto casi invariablemente de la tozudez con que los gobernadores presionaron a los presidentes de turno, para iniciar tal o cual emprendimiento.
Orlando Navarro
Periodista
