Entre las creaciones de más trascendencia de la historia probablemente la Illiada y la Odisea se encuentren entre las primeras. Son atribuidas a Homero, escritas probablemente en el siglo VIII antes de Cristo. En la Antigua Grecia, aparte de disfrutarlas siendo leídas en voz alta y en grupos, se las utilizaba con fines pedagógicos. Los niños se compenetraban con ellas por avidez de aventuras y exaltaciones, pero a la vez aprendían sobre geografía, supervivencia, armas y combates, debilidades y fortalezas humanas, valores y costumbres. En ellas se narra la Guerra de Troya, librada para rescatar a la bella Helena.

Los griegos no pudieron franquear los poderosos muros troyanos, pero hicieron gala de su astucia. Fabricaron al célebre Caballo de Troya, una enorme reproducción en madera de tal animal. Los griegos simularon retirarse a sus tierras dejando en las playas como ofrenda, a la diosa Atenea, a dicho caballo. Pero en su interior se escondían soldados griegos. Cuando los troyanos lo llevaron como trofeo puertas adentro de su ciudad, los guerreros ocultos en el caballo abrieron las puertas de Troya, ingresando así los ejércitos griegos que devastaron a una ciudad aún dormida.

Esta historia nunca dejó de reverberar en Occidente. Pero aparentemente se estaría trasvasando a Oriente. China ha dado muestras de gran destreza con contenidos nacidos en países occidentales: en el manejo de tecnología industrial, en electrónica, en grandes intérpretes de música clásica. Y ahora parecen haber asimilado la obra homérica. 

Existe una aplicación para celulares, TikTok, donde se pueden subir y ver videos, generalmente breves. Detecta las preferencias del usuario, por lo que va sugiriendo sucesivas alternativas que, por lo acertadas y en una espiral de abstracción, llegan a monopolizar su atención. Es propiedad de la empresa china ByteDance, y varios países, desde sus más altos niveles, la han acusado de suministrar al gobierno chino datos privados que extraen de los usuarios, los que serían utilizados con fines de espionaje. Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá han prohibido la aplicación en dispositivos oficiales. La fuerzas armadas de EE.UU. la tienen vedada desde hace 3 años, y algunas universidades la bloquean en sus redes. Tal vez fue India el país más contundente al respecto. En 2020 el gobierno directamente prohibió TikTok, alegando un encubierto flujo de datos de usuarios a servidores chinos.

TikTok sería como un virtual Caballo de Troya. No obstante, la casi totalidad de redes sociales hacen algo similar, aunque sólo con fines comerciales y no estratégicos u hostiles. Pero el debate se debería centrar en si gobierno alguno tiene la facultad para bloquear la libertad de acceso a cualquier plataforma. Es que esta limitación estaría sentando precedentes para otras situaciones dispares. Lo que no entraría en conflicto con ningún principio democrático sería que Gobiernos se asocien para instrumentar alguna manera de proteger a sus ciudadanos, sin censura alguna.