
Tiempo atrás pasaba por la puerta de una conocida universidad privada y observaba un grupo importante de jóvenes haciendo fila quizás para inscribirse y así cursar una de las carreras que allí se dictan, lo llamativo para mis ojos fue el ver que esa fila estaba compuesta por más de una treintena de jóvenes señoritas y escasos varones, de inmediato se me vino al recuerdo aquella anécdota que cuando Domingo F. Sarmiento, ya siendo expresidente, fue invitado al aula magna de la universidad en Córdoba y parado frente a ella y mirando el auditorio, que se encontraba lleno de estudiantes todos varones, dijo: "Llegará el día en que estos claustros estén llenos más de mujeres que de varones". Realmente qué visión que tenía este sanjuanino brillante, hijo de nuestra tierra.
En octubre de 2024 se cumplirán 150 años desde que nuestro ilustre prócer dejara la presidencia del país y entre las muchas obras que realizó en sólo seis años, sin lugar a dudas, la más importante de ellas fue la creación de escuelas para educar a los niños y juventudes de aquella época, cimentando de esa forma "la piedra basal" de la "Argentina Instruida y Culta" que tanto nos enorgulleció hasta mediados del siglo XX.
No sería honesto de mi parte recordar que durante fines de la década del 60 y hasta muy entrados los 70 (del siglo XX), muchos jóvenes instruidos y ya con estudios universitarios, decidieron imponer sus ideas, alentados por líderes políticos, por medio de las armas, "tiñendo de sangre" nuestro país y obligando al gobierno democrático de la época a redactar los 3 decretos, 2770/75, el 2771/75 y 2772/75, extendiendo a todo el país y bajo el mando directo de las Fuerzas Armadas, la política represiva de "neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos".
Ya en la década del 90 se implementó un sistema educativo ya probado en España y descartado por no servir al educando, "El plan Federal de Educación" y desde ahí en adelante esa "Educación e Instrucción" que tanto deseó Sarmiento se fue degradando a niveles tales que hoy los jóvenes egresan de un "nivel secundario", sin ni siquiera comprender "interpretación de textos".
El resultado de estos vaivenes de la "instrucción pública" y su degradación quedó plasmado en el feroz homicidio del empresario Andrés Blaquier, el cual fue asesinado para robarle su moto por dos jóvenes de 18 años que, en lugar de estar en algún claustro educativo, "forjándose estudios para su futuro", eligen el camino de la delincuencia y así como ellos, desgraciadamente hay miles. Sarmiento decía: "Todos los problemas, son problemas de educación", pero la verdadera "Educación" debe comenzar en el hogar donde se debe inculcar a nuestros niños valores de honestidad, respeto y aprecio por la vida y también el Estado debe cumplir con un rol fundamental en este mismo sentido y dejar de lado esas "políticas judiciales garantistas", donde al parecer el "victimario tiene más derechos que sus víctimas".
El estado que hace cumplir sus leyes "no es un Estado represivo, es un Estado que impone orden".
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista
