Tiene 58 años y fue una de las primeras famosas que se subió al tren de las mujeres que decidieron, por ejemplo, dejar de luchar contra las tinturas y amigarse con las canas. Y aunque no faltaron los que la criticaron, con la misma elegancia que respondió e ignoró se fue despidiendo de su característica melena dorada. No fue la única actitud que Sarah Jessica Parker tomó frente al inevitable paso del tiempo, aunque jamás recurrió a medidas extremas. La actriz de Sexo en la ciudad no está en contra de las mujeres que deciden pasar por el quirófano para mantener una apariencia lozana y eternamente joven; sin embargo no lo elige para ella. Prefiere recurrir a algunos tratamientos cosméticos menos invasivos para cuidarse.
"Voy a mi dermatólogo y me hago una exfoliación o una abrasión, ese tipo de cosas", dijo a Howard Stern la intérprete de muy bien llevados 58 años, que agregó que nunca se hizo un lifting. "Perdí la oportunidad", expresó sin vueltas.
La protagonista de And just like that -secuela de la serie- explicó que lo ha pensado mucho y que se ha planteado si es demasiado tarde. "Muchos me dirían "No sólo tendrías un aspecto más descansado, es que parecerías otra persona completamente"". Eso fue lo que la hizo desistir y optar por otros métodos: no ser, de repente, una extraña en su propia cara, a su propia edad.
Claro que su buena genética y las ayuditas han hecho que siga luciendo maravillosa a las puertas de la sexta década, cosa que disfruta pero sin dejar de reparar en la presión que puede significar para muchas otras mujeres de su edad y hasta menores incluso. Sarah también considera que en general son las mujeres el blanco de la tiranía de las eternas belleza y juventud; y por eso entiende perfectamente que muchas vayan hacia el bisturí. "No pienso que esté mal, creo que la gente debe hacer lo que le haga sentir bien", concluyó.
LOOKS .Con clase hasta de entrecasa, los años y sus consecuencias no han mellado la belleza y el glamour de Sarah, que sigue siendo una favorita y no sólo de las pantallas
