La disolución de ETA, anunciada la semana pasada, da paso ahora a la reflexión sobre cómo sanar las heridas que la banda terrorista generó en la sociedad y cómo contar a las futuras generaciones ese episodio de la reciente historia de España.

 

 

Después de más de medio siglo de actividad, más de 850 muertos y miles de heridos y extorsionados ETA "ha desmantelado sus estructuras” y puesto fin "a su trayectoria”, según el comunicado de la banda.

La nota ha encrespado los ánimos de la mayoría de la clase política y de las asociaciones de víctimas del terrorismo porque no hay en ella el menor asomo de autocrítica y tampoco se pide perdón por el daño causado.

Por eso hoy se levantan voces que reclaman que a las futuras generaciones se les explique que ETA fue una organización terrorista que actuó contra la democracia española y contra el sentir  mayoritario de la sociedad.

Es lo que se conoce como el "relato”, que los demócratas subrayan que no puede hacer concesiones a los etarras.

El comunicado de ETA señala que la organización nació durante el franquismo y que "surgió del pueblo”. Numerosos políticos replican que el primer asesinato de ETA fue en 1968 y que la dictadura acabó en 1975, con la muerte de Francisco Franco, por lo que la mayor parte de la actividad etarra ha sido en el período democrático.

ETA fue una organización independentista del País Vasco que utilizaba el terrorismo como forma de actuación política. Existió bajo diferentes nombres y con repercusión variable entre 1970 y 1986.

Ya en democracia, los partidos considerados el "brazo político” de ETA -y que han tenido diferentes denominaciones- nunca han llegado al 25 % de los votos en los comicios autonómicos y nunca han gobernado la región, aunque sí lo ha hecho en ayuntamientos.

"La democracia española ha vencido a ETA”, resumió el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (centroderecha) en una declaración institucional en la que puso el foco en las víctimas del terrorismo, a las que considera los verdaderos protagonistas del momento, y no "a los asesinos”.

"Nada les debemos (a los etarras) ni tenemos que agradecerles”, subrayó Rajoy, en un discurso cuyo tono comparten otros líderes. Entre ellos el expresidente regional del País Vasco y expresidente del Congreso, Patxi López (socialista), para quien ETA pretende trasladar que "ellos son los que casi generosamente han concedido la paz, que sus acciones estaban justificadas, que nacieron del pueblo o que el relato de la verdad es el que cuentan. Todo eso es mentira”.

"No vamos a dejar que ellos nos escriban el relato, porque entonces el asesino dejará de ser asesino y la víctima, víctima y esto no lo podemos permitir si queremos construir una sociedad decente”, dijo López, para quien la derrota de ETA la ha conseguido la democracia.

Aparte de construir un relato que sirva para explicar a los jóvenes cómo fueron estas décadas de plomo, el otro reto es recuperar la convivencia, después de que las posiciones sobre ETA dividieran a la sociedad vasca durante años.

La normalización se viene llevando a cabo en estos últimos años, porque la banda anunció el cese definitivo de la violencia en octubre de 2011 y ello ha supuesto para muchos magistrados, empresarios y periodistas dejar de tener escolta, ya que eran objeto de amenazas.

 

 

Por Jesús García Becerril   –  Agencia EFE