Señor director:
El último mes del año es para hacer balances personales en las distintas áreas de la vida. También sucede en lo político, económico y social a nivel provincial y nacional. En este sentido nos acostumbramos desde aquel doloroso 2001, a fines de años álgidos, que es mejor dejar atrás, como etapas negras de nuestra historia. Por eso es tiempo de "cambiar el chips”, como dicen los jóvenes. Es tiempo de modificar la actitud frente a la vida y las circunstancias. Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de ofrecer paz al prójimo. En este mes celebramos el nacimiento de Jesús de Nazareth, el Hijo de Dios. Por tal motivo, creo que los argentinos debemos confiar en que el Todopoderoso nos sacará de tantos problemas y dolores. La oración es eficaz cuando lo hacemos con fe. Dios bendiga a nuestra querida patria Argentina.
