En el mundo cada vez hay más deforestación por distintos motivos, incendios en las zonas rurales, tala indiscriminada de bosques, o la que se realiza por emprendimientos agrícolas que avanzan sobre zonas que anteriormente estaban densamente forestadas. En contraposición a este fenómeno, en la Tierra los bosques autóctonos tienen menos posibilidades de desarrollarse naturalmente como también cada vez se plantan menos árboles, por lo que la superficie verde del planeta se está reduciendo a pasos agigantados. 

El ejemplo de lo que debería hacerse ante esta situación no ha surgido de los países más desarrollados ni de los que se consideran que tienen mayor conciencia ambiental. Ha tenido su origen en una lejana aldea de la India conocida como Piplantri, en el estado de Rajastán. En este sitio, otrora un lugar desértico y aislado, uno de los vecinos sufrió la muerte de su hija por deshidratación en 2007 por lo que se propuso iniciar la siembra de árboles como una forma de contrarrestar la sequía que dio lugar al lamentable suceso. Desde ese momento Shyam Sundal Paliwal, quien supo estar a cargo del Departamento de Saneamiento y Medio Ambiente de la zona y actualmente es el alcalde del lugar, ha promovido la plantación de más de 285.000 árboles en un área cercana a las 2.000 hectáreas, que han pasado de ser un terreno inculto y desértico a un bosque con un gran significado para la comunidad por su incidencia en las condiciones ambientales del lugar. 

En realidad lo que también se ha buscado con esta iniciativa es combatir los feticidios femeninos (muerte de fetos de niñas). Cada padre al momento de nacer una niña se compromete a plantar 111 árboles y cuidarlos hasta que cumple los 18 años. Por otra parte los padres que intervienen en este programa por cada niña que nace hacen un depósito en dinero que servirá para su manutención en el futuro. La comunidad también colabora con otro monto lo que suma mayores recursos. 

Con esto se ha logrado un doble objetivo; que la gente tome conciencia de la importancia de los árboles y que evite los feticidios femeninos que antes eran comunes porque muchos padres no querían a las niñas por los gastos que implicaban dentro de sus costumbres del pago de dotes todavía vigente en algunos lugares del mundo. 

Con este doble propósito cumplido se puede decir que la idea de plantar árboles ha provocado una gran transformación en esa humilde comunidad, mejorando notablemente las condiciones ambientales de una zona que era conocida por ser agreste. 

Plantar una cierta cantidad de árboles por cada niño que nace en el mundo nos llevaría a que en poco tiempo amplias superficies actualmente arrasadas se recuperaran incidiendo en el ambiente y clima de la Tierra. Lo mismo que en nuestra provincia, una acción de estas características nos permitiría contar con los árboles que nos están haciendo falta en varias zonas.