Un escenario ideal. Una tarde soñada, en un momento especial. Todo junto y con cinco goles en el medio para regocijo del mundo verdinegro. Un San Martín acercándose al ideal, decidió aplastar a Sacachispas para meterse definitivamente en la lista de los candidatos a pelear la ilusión de ser de Primera. Fue 5-0 en una soberbia producción individual y colectiva del equipo de Concepción que dejó más que claro que el modelo no se resiente, que entre quien entre, este San Martín juega igual. Le salieron todas. Empezando por el feliz domingo del pibe Ignacio Lago que tuvo debut soñado con gol incluido, siguiendo por el enorme partido de Ignacio Antonio en el medio y terminando en la solidez de un modelo que ya tiene su ADN propio para meterse con peso propio entre los mejores de esta durísima Primera Nacional.
De comienzo y ante un rival como Sacachispas al que se le notó demasiado el peso de esta categoría, San Martín aceleró a fondo. Presionó, generó y a los 9" empezó a ganarlo cuando el rebote en el palo del tiro libre de Sebastián González encontró de frente a Nacho Lago para abrir la cuenta en el Pueblo Viejo. Lo que vino después fue un monólogo verdinegro porque con pelota, opciones y lucidez demoró hasta los 21" cuando Molina clavó un golazo para duplicar la ventaja sanjuanina. No reaccionó más el visitante y San Martín se lució. Lago fue protagonista de dos jugadas clarísimas de gol: una en el palo con rebote milagroso en el arquero Atamañiuk y la otra que sacó el arquero de milagro.
El próximo domingo, a las 15, San Martín visitará a Instituto en Córdoba por la fecha 23.
Llegó el complemento y la película fue la misma. Solo faltaba el final feliz para San Martín que a los 17" empezó a escribirse con el gol de Pulpito González tras un remate de Giménez. El 3-0 liquidó lo poco que le quedaba a Sacachispas. Deambulando, quedó expuesto a la voracidad de un San Martín que quería más. Matías Giménez quería su gol. Lo buscó, se le negó dos veces seguidas pero a los 29" encontró la paz cuando cabeceó solito para poner el 4-0 ya lapidario. Y claro, era domingo de festival en Concepción y lo fueron a decorar. Antuña metió en cancha todo lo tenía con poder de gol y el legendario Seba Penco se encargaría de poner el 5-0 cuando aprovechó el centro del Chino Vega para festejar su gol 51 con la camiseta esperanza y luto.
Ya no quedó tiempo para más. San Martín había logrado lo que quiso desde el primer minuto: ganar, golear y gustar. Una combinación perfecta que es difícil de conseguir en el mundo del fútbol. La víctima fue el limitado presente de Sacachispas pero aún así, no es fácil hacerle cinco goles. Ese es el mérito de este San Martín que sabe a lo que juega, que no se resiente con las ausencias y que prioriza el sistema por encima de los nombres. Algo así como las señales de identidad de un equipo con todas las letras. Queda demasiado todavía, pero esta sobredosis de autoestima hacen capaz de todo al que sea y en un domingo de fiesta, San Martín lo disfrutó.
