
El día 2 de septiembre del corriente año el Sr. Presidente de la Nación dictó el Decreto Nacional N¦ 573/2022 en virtud del cual "declaró feriado nacional el día 2 de septiembre de 2022 a fin de que el pueblo argentino pueda expresar su más profundo repudio al atentado contra la vida de la Vicepresidenta de la Nación, y pronunciarse en defensa de la paz y de la democracia".
El sábado 10 del mismo mes y año, mi querida profesora, Dra. Miryam Andujar, expresó en este mismo diario: "Y así, como quien ama al prójimo, lleva en su ser la impronta del bien, quien odia lleva tatuado en el alma el germen del mal. Y lo que es peor, quien odia se rebela contra sí mismo porque el ser es ontológicamente bueno, sólo porque es".
REALIDAD NACIONAL
La situación que vive el país profundiza la grieta, crisis, odio, amor, que se han convertido en parte de nuestro lenguaje cotidiano y, justamente, la afirmación de la Dra. Andujar sirvió de disparador para una reflexión de nuestra realidad como Nación.
Entiendo que "estamos en crisis"; el caos se ha apoderado de nuestra sociedad. Proliferan los análisis que tratan de desandar los pasos que nos han llevado a esta situación. Se discuten las medidas que hay que tomar para salir adelante. Aparecen los gurús que ofrecen recetas y planes. Se buscan, y se crean los culpables. Y en el camino, alguien tiene que pagar los platos rotos, generalmente los más pobres, los menos favorecidos, los más débiles. Desempleo, inflación, deuda, salarios, etc. En el horizonte asoma una pregunta; ¿qué es lo que está en crisis? La economía, ¿sólo eso? Estimo que hay muchas facetas de la vida que están en crisis, sociales, culturales, personales, entre otras.
Hoy las políticas económicas son todas muy parecidas (salvo excepciones) y están condicionadas por marcos institucionales que traspasan las fronteras de un país.
LA POLÍTICA EN CRISIS
Ciertamente la política está en crisis. En Argentina, desde el último retorno a la democracia, han pasado ya treinta y nueve años. En 1983 conseguirla fue una victoria, un triunfo después de haber vivido bajo la mano de piedra de la dictadura militar. Con alegría se diseñó un sistema democrático, se festejó el resurgimiento de los partidos políticos, supuestamente habían terminado las arbitrariedades e injusticias. El sistema debía ir mejorando a medida que fueran pasando los años, se detectarían sus carencias y se valorarían sus fortalezas. Pero eso no ocurrió. Su funcionamiento imperfecto se toleró mientras se podía vivir más o menos bien; mientras podíamos pensar que las seguridades (económicas) estaban garantizadas. El problema se patentizó cuando la economía se desmoronó.
LÍNEAS QUE NO SE PUEDEN CRUZAR
En este orden de ideas, resulta evidente que hay líneas que no se pueden cruzar. Hoy las políticas económicas son todas muy parecidas (salvo excepciones) y están condicionadas por marcos institucionales que traspasan las fronteras de un país. Es aquí donde aparecen las "sucedáneas ideologías", las cuales para sobrevivir se convierten en parodias de sí mismas. Son panfletos que se imprimen cuando llega la hora de las campañas electorales para tratar de seducir a aquellos que quieren dejarse seducir. Podemos verlos, todos usan el trazo grueso en vez de discutir, con argumentos (programáticos), sobre los acentos que cada uno quiere poner a la política.
Por su parte, la sociedad civil (instituciones, prensa, asociaciones, sindicatos, iglesia, etc.) está muy alineada con los partidos políticos, de uno u otro lado de la grieta. Sería importante que las asociaciones intermedias fueran una instancia de reivindicación, propuesta o apoyo, pero autónomo, con cierto grado de independencia. Así, lamentablemente, la participación ciudadana en la vida del país se ha limitado al voto.
En nombre del "pueblo argentino" se han hecho, dicho, propuesto y defendido muchas cosas. Pero "pueblo" es una categoría "cada vez más desatendida". Tal vez sea el momento de redescubrir a los actores individuales, tal vez esta sea la hora de rescatar al individuo consciente y responsable.
PENSAR EN LA PROPIA VIDA
Lo expresado pretende ser una invitación a pensar en la propia vida, en el contexto que nos toca vivir, en la libertad que cada uno de nosotros podemos conquistar para vivir a fondo.
No pienso que estamos en una época de decadencia. Como toda crisis, esta puede ayudar a que nazca algo nuevo. Es cierto que hay muchas cosas que no funcionan, pero también es verdad que hay mucho bien, mucho talento, creatividad, sensibilidad, búsquedas auténticas y valores atravesando nuestras historias.
Nuestra capacidad crítica no debe convertirnos en profetas de calamidades, tampoco debemos ser ingenuos y cerrar los ojos para encerrarnos en relatos etéreos. Se trata de preguntarse qué ocurre, y ensayar una respuesta. Así, la crisis de hoy será una escuela de la cual debemos sacar las respuestas que en nuestra nación se necesitan.
Por: Juan Manuel García Castrillón
S.T.D. Abogado
