No se puede negar la magnífica y moderna obra que es la nueva autopista hacia Albardón. Sin embargo, trajo aparejado un gran problema que, o bien no se tuvo en cuenta o no fue resuelto de modo adecuado. El problema nace en la rotonda de Avenida Rawson y calle Corrientes, justamente donde empieza y termina la autopista. Solamente quienes vivimos en esa zona sabemos el calvario que es transitar ese cruce a diario varias veces por día como es mi caso, y sobre todo los que circulamos por Corrientes; la única salida de los barrios Misiones y el homónimo.
El principal problema es la velocidad con la que vienen los vehículos, tanto los que llegan por Av. Rawson como los que vuelven de Albardón, y si bien hay una cantidad significativa de carteles preventivos, el respeto a las leyes de tránsito y al prójimo como sabemos no existe, impera la ley de la selva, donde el más grande o el que llega primero es el que pasa, y sin mencionar al pobre ciclista o peatón que intenta cruzar, ya que hacerlo es casi una misión suicida.
Ese cruce debió modificarse previo a la inauguración de la vía, ya que está mal hecho al no cumplir la misión básica de la rotonda donde las calles deben converger en ella y no pasar por los costados. Quizás debió haberse construido un puente pero entiendo que el tiempo no daba y el costo era astronómico, por lo que planteo que la única solución sería un semáforo, ya que las otras opciones son inviables.
La presencia de agentes de policía ordenando el tránsito sería una alternativa válida, pero sabemos que duraría poco tiempo o no sería posible que estuvieran las 24 horas apostados en ese lugar. Los vecinos de esa zona les pedimos de manera urgente al gobernador y al intendente de la Capital, que por favor resuelva este problema de manera urgente, ya que lo está en juego es la seguridad, y por ende la vida de las personas.
