El catedrático de la Universidad de Nueva York Andrew Ross plantea en uno de sus libros que los ciudadanos son prisioneros de los bancos y que las entidades del sistema bancario se convirtieron en herramientas de acumulación de capital. 

El catedrático de la Universidad de Nueva York Andrew Ross plantea en uno de sus libros que los ciudadanos son prisioneros de los bancos y que las entidades del sistema bancario se convirtieron en herramientas de acumulación de capital. El sociólogo y autor de más una decena de ensayos argumenta que el negocio de estas entidades es obtener la mayor cantidad posible de beneficio manteniendo a todos los demás endeudados, durante el mayor tiempo posible. Somos prisioneros de los bancos. Nos convertimos en una sociedad atrapada en la "creditocracia”, un sistema en el que la ciudadanía tiene que pedir dinero prestado para satisfacer sus necesidades básicas. Un mundo en el que las casas de bolsa, los fondos de cobertura, las firmas de capital privado y todas las demás entidades del sistema bancario se convirtieron en herramientas de acumulación de capital para sus propietarios, clientes y accionistas. A fin de cuentas, "lo que hace la deuda es redistribuir la riqueza hacia arriba y restringir la democracia hacia abajo”, dice Andrew Ross, catedrático de Análisis Social y Cultural de la Universidad de Nueva York. Estas son las ideas centrales del libro "Creditocracia y las razones para no tener deudas”.

EL NEGOCIO Y LA TRAMPA DE LA DEUDA

El sociólogo y autor de más una decena de ensayos argumenta que el negocio de estas entidades es obtener la mayor cantidad posible de beneficio manteniendo a todos los demás endeudados, durante el mayor tiempo posible. Es lo que él llama la "trampa de la deuda”. "Una creditocracia surge cuando el costo de los bienes, sin importar cuán básico sea, tiene que ser financiado con deuda, y cuando el endeudamiento se convierte en la condición previa no solo para las mejoras materiales en la calidad de vida, sino también para cubrir las necesidades básicas”, explica Ross. "Para los trabajadores pobres, este tipo de endeudamiento obligatorio es muy común y ha sobrevivido siglos. Bajo el feudalismo, la contratación o la esclavitud”.

En esta entrevista con BBC Mundo, el investigador estadounidense Andrew Ross advierte de los peligros de la deuda, de vivir constantemente del crédito y aporta soluciones para escapar de este nuevo modelo de "servidumbre”.

– ¿Qué significa creditocracia?
Vivimos en una sociedad en la que, cada vez más, un porcentaje muy grande de la población, si no la mayoría de los hogares, se están ahogando en deudas. En EE.UU. nos convertimos en una sociedad en la que la clase acreedora es dominante y obtiene la mayor parte de sus ingresos y beneficios de los préstamos y donde la ciudadanía en muchos países nunca podrá pagar sus deudas. El 77% de los hogares estadounidenses están seriamente endeudados. Los principales bancos son más grandes y rentables que antes de la crisis de 2008, y los legisladores son prácticamente impotentes para someterlos.

– ¿A los acreedores no les interesa que la gente pague sus deudas?
Mientras estés endeudado, los acreedores pueden ganar dinero con vos. Si pagás todo por completo, entonces no les servís de nada. Ya no sos una fuente de ingresos para ellos. Así que en una creditocracia, el objetivo es mantenerte endeudado durante el mayor tiempo posible, de muchas maneras, hasta el día de tu muerte y más allá si es posible.

– ¿Es una sociedad enganchada a la deuda?
Estamos hablando de facturas básicas para el sustento, que muchas personas pagan con sus tarjetas de crédito. Esta es una parte importante de la deuda de los hogares. Y hay muchos hogares ahogados que nunca llegan a cancelar sus cuentas mensuales. Renuevan el principal, pagan recargos por mora o pagan multas.

– ¿Cuáles son las implicaciones del endeudamiento masivo?
Por un lado muchas personas que viven al límite. Pero también hay algunas consecuencias a gran escala para la democracia. Hay muy pocos países que pudieron mejorar su relación deuda/PIB desde la crisis financiera, lo que significa que para los políticos al mando la prioridad es asegurarse de que estas deudas se paguen por encima de las necesidades de la ciudadanía.

– ¿Cómo llegó la sociedad a esta situación?
Asistimos a una reestructuración del capitalismo. Básicamente, es un capitalismo que ya no obtiene sus beneficios de la producción. Los beneficios del sistema financiero son mucho mayores que los de la producción de bienes.

– ¿Es una nueva forma de esclavitud?
Yo no usaría el término esclavitud porque tiene ciertas connotaciones especialmente en este país. Estos acreedores externos tienen un poder sobre vos que puede ser similar a la esclavitud, pero eso es solo un analogía. No usaría el término esclavitud pero si es una servidumbre.

-¿Creés que es posible que los bancos y las entidades financieras tengan demasiado poder en este momento que es imposible controlar eso?
Bueno, definitivamente tienen demasiado poder y la regulación es parte de eso. Estos no son dos temas separados: tienen mucho poder porque no están regulados. Creo que, en última instancia, estamos más interesados en empoderar a la gente común y a la gente común para que actúe por sí mismos en lugar de depender de los políticos para que hagan todo el trabajo.

 

Por Cristina J. Orgaz
BBC Mundo