
Nadie estaba en la casa. La jefa de hogar hace días que se fue para darle una mano a una hermana suya que sufrió un ACV (accidente cerebrovascular). Dos de sus hijos tampoco estaban en la vivienda porque habían salido a cuidar a otro hermano, que pronto será sometido a una operación de vesícula. El cuarto hijo de la mujer, que es albañil, había salido a trabajar. La ausencia de moradores fue lo que dejó la zona liberada a por lo menos un atacante, que ayer rompió la ventana de un dormitorio que da a la calle y le prendió fuego.
No hay dudas de que se trató de un atentado, ya que por falta de pago la humilde familia no tiene electricidad.
Todo pasó alrededor de las 8,15 de ayer en una casa de la manzana G del barrio Sierras Moradas, a un costado de Calle La Estación, en Rawson. Y pudo ser un desastre total para los Olivera, pero el hecho de que todo pasara a plena luz del día y tener vecinos cerca resultó un hecho afortunado. Porque esas personas, más dos empleados de una distribuidora, se encargaron de entrar a la fuerza a la casa para recuperar algunos muebles mientras otros atacaban el fuego. El siniestro pudo ser controlado totalmente por una dotación de los Bomberos de Rawson al mando del comisario Sergio Fernández.
Cuando las llamas cesaron, los daños eran totales en el dormitorio donde comenzó todo: allí había dos camas, una mesa de luz y un ropero con ropa. Pero la intervención de los vecinos y bomberos fue clave para evitar que el fuego alcanzara al resto de los muebles y la vivienda, aunque el humo y el calor se encargaron de dejar todo el interior teñido de negro.
¿Tienen problemas con alguien, sospechan de alguna persona?, preguntó ayer este diario. "La verdad que no sabemos qué pensar, ya hemos empezado a averiguar entre los vecinos para ver si alguien vio algo, porque hace 11 años que vivimos acá y es la primera vez que nos pasa algo así", dijo el albañil Ramiro Olivera. Investiga la seccional 36ta.
Perdieron millones a causa de un incendio

Hay tristeza en los ojos de César Acosta. Con 64 años y las ganas intactas de trabajar hombro a hombro en la verdulería con su esposa Hilda Maza, el lunes por la tarde esas ganas recibieron un golpe duro. Un incendio destruyó por completo la camioneta Chevrolet S-10 en la que él iba todos los días a la feria municipal a buscar mercadería. Y también el garaje donde estaba ese vehículo y un pequeño salón de 4 por 6 metros que el hombre ponía a punto para que allí se mudara un nieto con su pareja. Dos camas, un aparador, una mesa y todo lo que había en esa habitación sucumbieron a las llamas.
Ocurrió minutos antes de las 14 del lunes en el fondo de la casa de ese comerciante en el 4457 sur de la calle General Acha, en la Villa Santo Domingo, Rawson. El comerciante contó ayer que había vuelto del centro capitalino en su camioneta a eso del mediodía y que luego una de sus hijas alertó sobre el humo y las llamas en el lugar donde estaba el vehículo.
"Tratamos de apagarlo con un matafuegos, pero no se pudo (al siniestro lo controló bomberos de Rawson)… es que las paredes y el techo eran de machimbre y eso avivó las llamas. Parece que el fuego se inició en la fusiblera de la camioneta… es doloroso pasar por esto porque perdimos como 3 millones de pesos… y fue mucho sacrificio para que se te vaya así nomás de un rato para otro, pero bueno… habrá que seguir trabajando", dijo el comerciante.
