El Club Atlético Trindad en una de sus grandes formaciones.

Una vez le comentaba al "Pelado" Paz, ilustre representante de las mejores crónicas de nuestro fútbol, que quizá él no se daba cuenta de lo que despertaban en la gente cuando le ganaban a los mejores del país. Porque vivíamos enfrente y podíamos colar nuestros cuerpitos delgados entre las rejas más abiertas, fuimos testigos en el viejo y sagrado Estadio del Parque de Mayo (templo de la historia de nuestro deporte) de aquellas épocas cuando todos los equipos del fútbol profesional nos ganaban por goleada y con el paso del tiempo y el advenimiento de la Liga Nacional, que incluyó los equipos del interior, nos pusimos a la par de ellos y muchas veces les ganamos acá y en Buenos Aires. 

La Copa Becar Varela, que convocaba a las selecciones provinciales al Campeonato más argentino, nos vio a los sanjuaninos como los más ganadores.

Tiempos de verdadera gloria deportiva. Guardo en el corazón de muy niño el recuerdo invariable de una final de la Liga Sanjuanina entre San Martín e Independiente, a estadio repleto. Cuando con el paso de los años le comento esa experiencia al "Poli" Antuña, respetable señor simpatizante de San Martín, él me cuenta que estuvo allí y por su edad recuerda detalles del encuentro que me emocionaron, sobre todo cuando recita hasta las formaciones de los dos equipos y que él entró al estadio por el acceso de la Tribuna reservado a las autoridades, y vio el partido desde el balcón que estaba en su frente. 

Ví en la acorralada canchita de Peñarol, por aquella legendaria calle Chile, corazón de Concepción, los tres campeonatos seguidos que ganó esta institución. Años del "Fósforo" Puebla, el Chiquito Laciar y el extraordinario Beto Acosta, que pateaba los corner con tanta precisión que eran medio gol. 

Ví las jornadas magníficas de los enfrentamientos de Los Ándes con Independiente, rivales de barrio, cuando la gente miraba las proezas de Angulo o el "Chalo" Quiroga hasta desde las plateas de los árboles o el filo de las paredes.

Una noche de aquel tiempo sin televisión, escuché por radio cuando Los Andes ganaba al Boca campeón en la Bombonera por uno a cero, mediante una pelota cortada al "Negro" Garro, refuerzo de Independiente, y él velocísimo mendocino se fue no más; salio el arquero y se le puso junto al palo.

Estuve en el que hoy es el estadio de Trinidad, ex Independiente, cuando la flamante fusión debutaba nada menos que ante el campeón San Martín, a estadio repleto, y se ganó por uno a cero con gol del petizo Escudero.

Y una anécdota de color: jugaba el River tri campeón en el repleto estadio del Parque. Había un tipo de muy buena presencia que invariablemente se colaba con la esposa y dos hijas a todos los espectáculos, haciéndose pasar por funcionario. No podíamos creer con Hugo cuando los vimos detrás del arco del costado Sur y eran las únicas personas que pudieron entrar al campo de juego. 

 

Por Dr. Raúl De la Torre
Abogado, escritor, compositor, intérprete